20/07/2026 Reportaje

¿Qué les pasa a los animales durante los incendios forestales?

Responsable de comunicación social

Marina Torres Gibert

Bióloga ambiental especializada en comunicación científica. Me apasiona explicar la ciencia a la sociedad de forma atractiva y comprensible.

Cuando pensamos en un incendio forestal, solemos centrarnos en los bosques arrasados o en los daños materiales. Sin embargo, hay otro gran afectado que a menudo pasa desapercibido: la fauna silvestre

Mamíferos, aves, reptiles, anfibios, insectos e incluso los animales que habitan en arroyos y pequeños cursos de agua sufren las consecuencias del fuego, tanto de forma inmediata como a largo plazo. Aunque algunos consiguen sobrevivir al paso de las llamas, las consecuencias pueden prolongarse durante meses o incluso años.

Así, los efectes pueden clasificarse en dos tipos:

  • Efectos inmediatos: implica la muerte de individuos que no consiguen escapar, y el desplazamiento o emigración hacia otras zonas en busca de refugio.
  • Efectos indirectos: supone la desaparición de fuentes de alimento, pérdida de refugios y lugares de nidificación, y alteración de las relaciones entre especies, modificando las cadenas tróficas y el equilibrio del ecosistema. 

Estrategias de supervivencia frente al fuego

Las plantas no se pueden mover, pero los animales sí. Por eso, muchos son capaces de percibir la llegada del fuego antes de que las llamas los alcancen. Algunas especies detectan el aumento de la temperatura, otras reconocen el olor del humo o incluso el sonido. Estas señales pueden propagarse a grandes distancias, permitiéndoles reaccionar con rapidez y aumentar sus posibilidades de supervivencia. 

Aunque no todas las especies cuentan con las mismas oportunidades, podemos distinguir tres mecanismos que tinenen los animales para hacer frente a los incendios:

1. Huir del peligro

Las especies con mayor movilidad pueden abandonar la zona antes de que el fuego llegue. Es el caso de muchas aves y mamíferos, que recorren grandes distancias en busca de lugares seguros. 

2. Refugiarse bajo tierra 

Algunos animales pueden sobrevivir al fuego refugiándose en nidos subterráneos, donde quedan protegidos de las altas temperaturas. Sin embargo, su supervivencia depende de varios factores, como la profundidad a la que se encuentra el nido, el tipo de refugio que construye cada especie y la intensidad del incendio, que determina cuánto aumenta la temperatura del suelo. Algunas especies de hormigas son un buen ejemplo.

Aun así, aunque muchas hormigas que anidan bajo tierra escapen de los efectos directos del fuego, sí pueden verse afectadas por los cambios que este provoca en el hábitat. Si antes había un bosque y tras el incendio queda una gran superficie quemada, con el tiempo esa zona puede transformarse en un prado o en un espacio más abierto. Este cambio suele perjudicar a las especies forestales y favorecer a aquellas adaptadas a ambientes abiertos. Por ello, años después de un incendio puede producirse un cambio en la composición de las comunidades de hormigas, dependiendo de factores como la intensidad del fuego o la extensión del área afectada.

En cambio, las especies que construyen sus nidos en la vegetación, por ejemplo en agallas o cavidades de los árboles, están mucho más expuestas y no pueden escapar tan fácilmente de los efectos directos del fuego. En estos casos, el impacto del incendio suele ser mucho mayor. 

3. Aprovechar una fase resistente del ciclo de vida 

Existen especies cuya supervivencia depende del momento en el que se produce el incendio. Algunas crisálidas de mariposa permanecen enterradas durante esta etapa de su desarrollo, lo que les proporciona una protección natural frente al fuego. No obstante, dependerá de a qué profundidad se encuentran. Si el incendio ocurriera en otra fase de su ciclo vital, probablemente no sobrevivirían.

Cuando no existe una estrategia de defensa 

Hay muchas plantas y animales que no tienen ninguna estrategia para sobrevivir al fuego. Cuando esto ocurre, mueren y desaparecen de la zona afectada porque no cuentan con mecanismos de resistencia. Esto sucede con la mayoría de anfibios y reptiles. Aunque algunas especies pueden detectar el fuego, por lo general no son lo bastante rápidas para escapar de las llamas, como por ejemplo la tortuga mediteránea o la salamandra. 

Tortuga mediterrània. Autor: Galdric Mossoll

Tortuga mediterrània. Autor: Galdric Mossoll

Después del incendio la vida vuelve con nuevas oportunidades 

Aunque un paisaje quemado puede parecer completamente devastado, la recuperación comienza casi desde el primer momento. Al igual que la vegetación inicia un proceso de regeneración y sucesión ecológica, la fauna también empieza a recolonizar el territorio.

Diversos estudios realizados por el CREAF han demostrado que, tras un incendio, pueden aparecer especies de aves que antes no habitaban la zona. Se trata, en muchos casos, de aves adaptadas a espacios abiertos, algunas de ellas consideradas de interés para la conservación en Europa, que encuentran nuevas oportunidades en estos hábitats recién creados.

Los incendios forman parte de la dinámica natural de muchos ecosistemas mediterráneos y, cuando ocurren de manera ocasional, pueden favorecer la diversidad de hábitats y permitir la aparición de nuevas especies. Sin embargo, esto no significa que el fuego sea siempre beneficioso. La frecuencia, la intensidad y la extensión de los incendios actuales, agravadas por el cambio climático y la actividad humana, superan en muchos casos la capacidad natural de recuperación de los ecosistemas. 

Post-incendi Imatge domini públic

Zona quemada.

La naturaleza también tiene un límite 

Después de ver estos ejemplos, hay que tener presente que los mecanismos de regeneración post-incendio de plantas y animales no son infinitos. Si el mismo lugar se quema frecuentemente, los mecanismos de regeneración por rebrote o la germinación de los bancos de semillas pueden agotarse y causar cambios en la composición de especies. El resultado es una pérdida progresiva de biodiversidad y un ecosistema cada vez más frágil. 

¿Qué se puede hacer después de un incendio para proteger a los animales? 

Actuar en una zona después de un incendios sólo se puede hacer después de consensuar y acordar los objetivos de gestión. Por eso, primero hay que realizar el diagnóstico de la zona y evaluar la capacidad de regeneración de la fauna y la flora de la zona. Esta tarea la realiza el equipo responsable de la gestión del espacio afectado y deberá decidir cuál es el objetivo de gestión, que puede ser según las prioridades de conservación, seguridad, producción agrícola, o prevención de futuros incendios. 

En la mayoría de los casos no existe un único objetivo, sino un solapamiento entre varios. Por eso es muy importante que se tenga presente que la gestión de los ecosistemas es siempre un trabajo interdisciplinar

Actuaciones más habituales según el objetivo de gestión

  • Gestión de masas de especies rebrotadoras: selección de rebrotes o aplicar pastoreo.
  • Gestionar especies germinadoras con un elevado establecimiento: clareo.
  • Gestionar especies que no tienen capacidad de regeneración: reforestación o a la reintroducción de especies (de flora o fauna). Es fundamental utilizar especies autóctonas y de procedencia local, siguiendo un plan adecuado de reforestación o reintroducción.
  • Gestión de especies de fauna propias de espacios abiertos: extracción y/o acumulación de madera, así como la conservación o retirada de árboles muertos en pie.

En cualquier caso, las actuaciones comienzan tras dejar transcurrir entre tres meses y un año de autosucesión natural, con el fin de no dañar el suelo, que tras un incendio es especialmente frágil y susceptible a la erosión. 

Proteger el suelo es proteger todo el ecosistema

En algunos casos, puede ser necesario actuar para proteger el suelo si existe un alto riesgo de erosión, ya que, aunque tras el incendio se enriquece con las cenizas, también es especialmente vulnerable. Además, si la gestión implica un cambio de uso del suelo, como la implantación de actividades agrícolas o ganaderas, las actuaciones estarán orientadas a crear un nuevo ecosistema. En cualquier caso, cualquier intervención debe minimizar la erosión y evitar el uso de maquinaria o el pastoreo inmediatamente después del incendio, debido a la fragilidad del terreno. 

CON LA COLABORACIÓN DE:

INVESTIGADORA
Sandra Saura Mas
Investigadora del CREAF y profesora titular de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

sandra_saura_150

INVESTIGADORA
Olga Boet Escarceller
Investigadora del CREAF.

Olga_Boet