03/09/2026 Noticia

Las políticas de conservación más ambiciosas no lograrían frenar el declive de los pájaros y mariposas en Europa

Técnico/a de comunicación

Núria Coma Leal

Graduada en Biología y másteres en Biodiversidad (UB) y Comunicación Científica (VIU). Con vocación por acercar la naturaleza y la ciencia a todos los públicos con rigor y claridad.

Las áreas protegidas y otras políticas de conservación son herramientas fundamentales para reducir la presión de los humanos sobre las especies. Pero todas estas medidas, por sí solas, no serán suficientes para detener la pérdida de biodiversidad, sino que se debería transformar todo el sistema productivo agrícola y forestal, entre otras medidas. Ésta es la principal conclusión de un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution , liderado por el INRAE y el CESAB en Francia y con participación del CREAF, el CSIC, el Instituto Catalán de Ornitología y el Museo de Ciencias Naturales de Granollers. El estudio analiza la evolución de 265 especies de pájaros y 144 de mariposas comunes en Europa entre 2000 y 2021 y proyecta cómo podrían cambiar sus poblaciones hasta 2050 bajo cuatro escenarios de conservación y teniendo en cuenta los efectos del cambio climático, los usos del suelo y la intensidad con los que se gestionan; por ejemplo, si la madera de los bosques se aprovecha más o menos o si la agricultura es más o menos intensiva. Los resultados indican que, incluso en los escenarios más ambiciosos y en los que se incorporan medidas adicionales de conservación como la Estrategia de Biodiversidad de la UE para 2030 y el Pacto Verde Europeo, sus poblaciones seguirían disminuyendo.

La mayoría de estudios proyectan qué ocurrirá si seguimos como hasta ahora o bajo los escenarios más pesimistas. En línea con iniciativas internacionales, nosotros hemos querido responder a una pregunta diferente: si políticas de conservación más positivas con la naturaleza son suficientes para recuperar la biodiversidad en Europa. Desgraciadamente, ninguno de los escenarios analizados consigue detener ni revertir el declive global de las poblaciones de pájaros y mariposas comunes.

Lluís Brotons, investigador del CREAF y coautor del estudio

Según los autores, esto se debe, en gran parte, a que sigue existiendo una elevada presión sobre el territorio. "Una de las variables más determinantes la encontramos en que la intensidad de los usos del suelo continúa en aumento. Por ejemplo, se estima que el uso de los bosques para la extracción de madera se intensifique en Europa en todos los escenarios analizados. Lo mismo sucede con la agricultura. Esto podría provocar un efecto negativo en la biodiversidad de pájaros y mariposas comunes, a pesar de los esfuerzos hacia su conservación", explica Tristan Bakx, investigador del CREAF y coautor del estudio.

Además, los efectos de los distintos escenarios no son los mismos en todo el territorio. En España y en todo el sur de Europa, por ejemplo, se observa un aumento de la gestión agrícola intensiva en todos los escenarios analizados. Este aumento en la productividad afectaría a las poblaciones de pájaros y mariposas comunes, que seguirían disminuyendo. A esta presión se le suma un impacto más acusado del cambio climático en estas regiones, que agrava aún más el declive de muchas especies.

Pájaros agrarios y mariposas, los más perjudicados

El estudio identifica, una vez más, la agricultura intensiva como una de las principales causas del declive de los pájaros y mariposas comunes en Europa. En concreto, el aumento de los monocultivos, el uso intensivo de pesticidas y fertilizantes y la simplificación del paisaje siguen perjudicando especialmente a los pájaros de los ambientes agrícolas y las mariposas de los prados.

En segundo lugar, el estudio señala que la superficie forestal se ha expandido en los últimos años, principalmente a causa del abandono rural. Estos bosques extensos y uniformes, que son predominantes en Cataluña y en el resto de España, son hábitats de poca calidad porque tienen una diversidad de especies muy baja. Por eso, son poco favorables para las aves forestales más especialistas y para las mariposas, que necesitan espacios abiertos dentro de los bosques. Los sistemas de explotación tradicionales favorecían un mosaico dinámico del paisaje, con la creación de pequeños claros. Pero los escenarios de futuro contemplan, en paralelo a las políticas de conservación, un aumento de los bosques gestionados de forma intensiva para la producción de madera, lo que podría limitar aún más la biodiversidad forestal.

Muchas especies de pájaros y mariposas forestales necesitan bosques más diversos, con claros, espacios abiertos y diferentes estructuras de vegetación, hábitats que tienden a desaparecer tanto por el abandono rural como por el aprovechamiento intensivo de los bosques.

Tristan Bakx, investigador del CREAF y coautor del estudio.

Finalmente, existe el cambio climático: mientras que los pájaros muestran hasta ahora una respuesta más heterogénea al calentamiento global -algunas especies saldrán beneficiadas y otras no-, las mariposas se verán más afectadas por el aumento de las temperaturas y los cambios en los regímenes de lluvia.

Cuatro escenarios a futuro

Para llegar a esta conclusión, el equipo investigador ha explorado cuatro escenarios hasta 2050 en los que se implementan acciones de conservación en Europa. El primero plantea una transición hacia un modelo de desarrollo más sostenible, mientras que los otros tres incorporan visiones positivas con la naturaleza y objetivos de conservación aún más ambiciosos, alineados con la Estrategia de Biodiversidad de la UE para 2030 y el Pacto Verde Europeo. Entre las medidas que plantean, se encuentra ampliar las áreas protegidas hasta el 30% del territorio, restaurar ecosistemas degradados, reducir el uso de fertilizantes nitrogenados, incrementar las áreas naturales y promover prácticas agrícolas y forestales más sostenibles.

Para construir estos escenarios, los investigadores han utilizado el Nature Futures Framework (NFF, el marco conceptual para explorar los posibles futuros de la naturaleza ) de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES). Esta herramienta permite identificar posibles futuros socioambientales desde una perspectiva centrada en la naturaleza. Su aplicación permite estimar cómo podría evolucionar la biodiversidad en función de diferentes decisiones sobre el clima, los usos del suelo -por ejemplo, cuánta superficie se destina a bosques, cultivos o espacios naturales- y la intensidad con la que se aprovecha el territorio, es decir, si la agricultura y la gestión forestal se realizan de forma más o menos intensiva.

“Aunque algunas acciones de conservación consiguen ralentizar el declive de varias poblaciones, especialmente de las especies de pájaros y mariposas asociadas a los ambientes abiertos, ninguno de los escenarios analizados consigue revertir el declive global”, enfatiza el equipo.

Las mariposas metropolitanas disminuyen en más de un 30% durante la sequía. Imagen: Pau Guzman

Necesitamos políticas de conservación, pero no sólo eso

Los resultados ponen de manifiesto que ampliar las áreas protegidas o aplicar medidas puntuales de conservación no será suficiente si no se acompaña de una transformación más profunda y amplia del modelo agrícola y gestión del territorio. "Es importante tener en cuenta que los modelos y los escenarios utilizados evalúan los usos actuales del suelo, que sabemos que pueden tener grandes impactos negativos sobre la biodiversidad. Es probable que sean necesarias nuevas estrategias en los sistemas de producción agrícola y de extracción de madera y una mitigación aún más fuerte del cambio climático para cambiar la situación", afirma Bakx.

El estudio permite anticipar el efecto de las políticas ambientales sobre la biodiversidad común en Europa y ofrece información clave para orientar las futuras estrategias europeas de conservación en un contexto marcado por el cambio climático y la demanda de recursos naturales.

El estudio ha estado liderado por el National Research Institute on Agriculture, Food & the Environment (INRA) de Francia. También han participado las entidades españolas del CREAF, el CSIC, el Instituto Catalán de Ornitología y el Museo de Ciencias Naturales de Granollers, entre otras entidades de Europa. En el estudio también ha participado Sergi Herrando, investigador del CREAF, y del Instituto Catalán de Ornitología (ICO) y presidente del European Bird Census Council (EBCC). Este estudio ha contado con el apoyo del proyecto europeo BioAgora, financiado por el programa Horizon Europe.

Este trabajo ha sido posible gracias a la participación, año tras año, de muchas personas que participan de forma voluntaria en los proyectos de seguimiento de pájaros y mariposas coordinados por el European Bird Census Council (EBCC) y Butterfly Conservation Europe (BCE), que en el caso de Cataluña se coordinan desde el Instituto Catalán de Ornitología y el Instituto Catalán de Ornitología Beta.

Artículo de referencia: Rigal, S., Lenormand, M., Tardieo, L., Alonso, H., Auniņš, A., Bakx, TRM, Boom, MP, Brambilla, M., Brotones, L., Chodkiewicz, T., Fontaine, B., Faltynek Fric, Z., K., A., Gamero, A. Kamp, J., Kurlavičius, P., Kuusaari, M., Lehikoinen, A., Maes, D., Mestdagh, X., Musche, M., Øien, IJ, Petterson, LB, Reif, J., Rüdisser, J., Šašić, M., Schmucki, B., R. Strebel, N., Titeux, N., Trautmann, S., Van Swaay, C., & Luque, S. (2026). Predicted decline in common bird and butterfly species despite conservation policy scenarios in Europe. Nature Ecology & Evolution. https://doi.org/10.1038/s41559-026-03139-6