24/07/2026 Noticia

Las islas concentran cerca del 75% de las extinciones globales y cada vez se parecen más

Julian Hume
Responsable de prensa

Ángela Justamante

Graduada en Biología y comunicadora científica, actualmente responsable de prensa del CREAF, también cuenta con experiencia en proyectos europeos y de divulgación científica.

El miotragus, un bóvido conocido con el nombre científico Myotragus balearicus (‘cabra rata balear’, en griego), habitaba las islas Baleares hace 5.000 años. Hoy en día, de esta especie endémica solo queda rastro en los fósiles, porque los primeros habitantes la cazaban, se introdujeron nuevas especies que compitieron con ella y acabó desapareciendo. No se trata de un caso aislado. Un nuevo estudio, que se publica hoy en Science Advances, alerta de que las islas concentran cerca del 75 % de las extinciones globales registradas por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Según el equipo investigador, las actividades humanas han ido modificando los ecosistemas insulares desde hace miles de años hasta el punto de que la biodiversidad de las islas es cada vez más homogénea y más parecida a la del continente. La publicación la ha liderado el Dr Thomas J. Matthews de la Universidad de Birmingham y cuenta con la participación de varias entidades españolas, entre las que destacan el CREAF, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), el Museo de Ciencias Naturales de Granollers y el Centro Tecnológico BETA (UVic-UCC).

Por ejemplo, el estudio documenta pérdidas extremas en diferentes archipiélagos, como la isla de Navidad, en el océano Índico, que ha perdido cerca del 80 % de los mamíferos y los lagartos endémicos. En el caso de la isla Rodrigues, también en el Índico, han desaparecido el 100 % de los reptiles nativos, y en Hawái se han extinguido el 70 % de las aves terrestres.

Sandra Nogué

En general, observamos que la extinción de especies endémicas y la introducción de plantas y animales ampliamente distribuidos en otras partes del mundo hacen que las islas sean más homogéneas y cada vez más parecidas entre ellas

Sandra Nogué, investigadora ERC de la UAB y del CREAF

Entre las principales causas de estas extinciones destacan la llegada de especies invasoras, la tala de bosques para abrir zonas de cultivo o urbanizar y la introducción de animales domésticos o asociados a la actividad humana, como ratas, gatos, cabras o cerdos.

Natalia Martinez CREAF

Muchas especies insulares evolucionaron durante millones de años sin grandes depredadores, con lo que suelen ser muy confiadas; por lo tanto, son especialmente vulnerables a nuevos depredadores, que acaban desplazándolas

Natàlia Martínez-Rubio, investigadora del CREAF

Canarias y Baleares: extinciones y especies en el límite

Según las investigadoras, en las islas más cercanas también hay ejemplos de especies únicas que han desaparecido o que actualmente se encuentran amenazadas. En las islas Baleares, por ejemplo, existió una especie endémica de pájaro, la lechuza gigante (Tyto balearica), que desapareció hace siglos. «Su desaparición se asocia a la llegada de los humanos», explica Martínez-Rubio.

Actualmente, los lagartos gigantes de las islas Canarias (Gallotia) ven mermadas sus poblaciones por la expansión de la serpiente real de California (Lampropeltis californiae). También la paloma rabiche (Columba junoniae), endémica del bosque de laurisilva canario, empieza a ser considerada «casi amenazada», según la UICN, debido a la pérdida de hábitat y a los depredadores como gatos y ratas. En cuanto a las islas Baleares, la lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis), especie endémica de Ibiza, Formentera y sus islotes, se encuentra en riesgo de extinción por otra serpiente invasora, la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis).

Estas pérdidas no solo implican una reducción del número de especies, sino también ecosistemas menos funcionales.

Oriol Lapiedra 150

Cuando desaparece una especie insular, también desaparecen las funciones ecológicas que ejercí. La lagartija de las Pitiusas, por ejemplo, actúa como dispersora de semillas y polinizadora y controla plagas de insectos como los crustáceos isópodos

Oriol Lapiedra, investigador del CREAF

Las plantas también sufren las consecuencias de la alteración de los ecosistemas insulares, «pero suelen ser las grandes olvidadas», señala Nogué. «Por ejemplo, gracias al polen fósil, se ha conocido que dos especies vegetales desaparecieron antes incluso de ser estudiadas científicamente, como una especie de roble (Quercus) y un carpe (Carpinus) que habitaban en la isla de Tenerife», añade. 

La tarea de reconstruir el pasado

Las islas han sido fundamentales para entender los procesos evolutivos y generar nuevas teorías, como la de la selección natural que formuló Charles Darwin, y para la biogeografía —la disciplina que estudia por qué unas especies viven en determinados lugares y no en otros—. En este sentido, el estudio alerta de que los ecosistemas insulares actuales son el resultado de miles de años de impacto humano, y no únicamente de procesos ecológicos y evolutivos previos a la llegada de los humanos.

Autoria_Cristina Claramunt

Natàlia Martínez y Ferran Sayol, coautores del estudio, tomando medidas para realizar estudios evolutivos sobre la paloma de Nicobar (Caloenas nicobarica), una especie que aún sobrevive, pero que está catalogada como casi amenazada según la UICN. Habita pequeñas islas boscosas, manglares y selvas desde las islas Nicobar y Andamán hasta Indonesia y Palaos. Las fotografías fueron tomadas en el Castell dels Tres Dragons, que forma parte del Museu de Ciències Naturals de Barcelona. Autoría de las foto: Cristina Claramunt. 

Autoria_Cristina Claramunt.

Paloma de Nicobar (Caloenas nicobarica), una especie que aún sobrevive, pero que está catalogada como casi amenazada según la UICN. Autoría de las foto: Cristina Claramunt. 

Autoria_Cristina Claramunt

Ave conocida como guacamayo de Spix (Cyanopsitta spixii ), que está extinguida en la naturaleza. Natalia Martínez y Ferran Sayol tomando medidas para realizar estudios evolutivos sobre pájaros. Autoría: Cristina Claramunt.

"Por tanto, si solo estudiamos las especies que han sobrevivido hasta hoy, tenemos una visión parcial y sesgada de cómo eran realmente estos ecosistemas. Es decir, las teorías científicas podrían estar incompletas si no se incorporan las alteraciones humanas históricas", añade Ferran Sayol, investigador del Centro Tecnológico BETA (UVic-UCC) y otro de los coautores. 

Para llenar estas lagunas de información, los autores proponen combinar fósiles, polen antiguo, ADN antiguo, colecciones de museos y registros históricos, además de mejorar las bases de datos globales de biodiversidad.

“La historia de las islas es fundamental para comprender cómo han evolucionado las especies, entender qué ocurre cuando desaparecen y, en última instancia, contribuir a conservar su futuro”, finaliza el Dr Thomas J. Matthews. 

El estudio lo ha liderado por la Universidad de Birmingham y ha contado con la participación de varias entidades españolas, entre ellas personal del CREAF, la UAB, el Centro Tecnológico BETA (UVic-UCC), el Museo de Ciencias Naturales de Granollers, la Universidad de La Laguna y el Centro de Investigación en Biodiversidad y Cambio Global de la Universidad Autónoma de Madrid.

 

  • Referencia del artículo: Matthews, TJ, Sayol, F., Soares, FC, Heinen, JH, Chu, O., Martínez-Rubio, N., et al. Emergente patterns of island biodiversity in the Anthropocene (Science Advances).