Entre los resultados de RegeneraCat, el equipo científico destaca que los productos obtenidos por técnicas regenerativas incrementan la concentración de algunos nutrientes y son, por tanto, más saludables. "Existen pocos trabajos que hayan evaluado la densidad nutricional de los alimentos obtenidos por técnicas regenerativas”, indica Dolores Raigón, investigadora de la Universitat Politècnica de València y experta en análisis nutricional.
Por ejemplo, en el caso de Verdcamp Fruits se ha detectado mayor contenido mineral y de sustancias antioxidantes en las calabazas regenerativas, “además también hay más concentración de las sustancias responsables del sabor dulce”, añade la investigadora.
En la misma línea, las peras de Pomona Fruits destacan por su equilibrio en la concentración de ácidos y azúcares totales, “por lo que son frutas más compensadas en el sabor, es decir, ni muy dulces ni muy ácidas”, explica Dolores Raigón. Al igual que en las calabazas, las peras regenerativas también tienen un contenido superior en polifenoles y el doble de capacidad antioxidante, “todo esto ayuda a reducir el estrés oxidativo celular y favorece una mayor protección frente a enfermedades”.
Por su parte, la leche procedente de las vacas de las fincas regenerativas de Planeses presenta un índice aterogénico claramente más bajo, “esto quiere decir que hay menos ácidos grasos asociados a la formación de placas en las arterias”, añade la experta. En el caso del yogur regenerativo, los resultados son aún más positivos, ya que presenta índices aterogénicos y trombogénicos -que mide la tendencia de las grasas a favorecer la formación de coágulos en la sangre- más bajos, "en general, esto se asocia a un perfil lipídico más saludable, con menor riesgo cardiovascular y de formación de trombos”.