13/07/2026 Opinión

Los motores "invisibles" de la investigación

Responsable de Impacto de la Investigación

Anabel Sánchez Plaza

El CREAF impulsa la acción, informa decisiones y contribuye a abordar retos ambientales con una ciencia accesible y comprometida, un enfoque promovido activamente por la Oficina de Impacto.

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"La selva amazónica alcanza un punto de no retorno", ese era el titular de una noticia publicada por la BBC hace unos años, basada en un estudio científico publicado en Nature Climate Change. En la noticia, que alertaba sobre la pérdida de capacidad de recuperación debido a la gran diversidad de daños y presiones a las que estaba sometida la selva Amazónica, solo se citaba al investigador principal.

Sin embargo, detrás de ese resultado hay, casi siempre, muchas más personas e instituciones: equipos de investigación, personal técnico, oficinas de apoyo, profesionales de la gestión de proyectos, personas que trabajan sobre el terreno, agentes sociales e instituciones colaboradoras... una compleja red de contribuciones sin la cual la investigación difícilmente existiría y, menos aún, tendría impacto. 

Y, aun así, gran parte de esas contribuciones siguen siendo poco visibles.

En el sistema científico actual, tanto el reconocimiento académico como el social continúan centrándose, en gran medida, en productos concretos: publicaciones, liderazgos visibles o resultados finales, mientras que muchas otras tareas quedan fuera del radar. Por ejemplo: 

  • el trabajo técnico y experimental,
  • la gestión de proyectos y financiación,
  • la facilitación de colaboraciones,
  • la comunicación y la traducción del conocimiento,
  • la relación continuada con actores sociales e institucionales. 

Estas tareas no solo forman parte del proceso de investigación, sino que a menudo constituyen condiciones indispensables para que el impacto pueda producirse. Generan colaboraciones, hacen posible la cocreación, facilitan el uso del conocimiento y contribuyen a mantenerlo en el tiempo. Sin embargo, siguen siendo, en gran medida, invisibles. 

El Hidden REF: hacer visible lo que no se cuenta

Para sacar a la luz todas estas "otras" contribuciones, en el Reino Unido surgió en 2019 el movimiento Hidden REF, impulsado por la propia comunidad científica como respuesta crítica a su sistema oficial de evaluación de la investigación, el Research Excellence Framework (REF). El Hidden REF, que por el momento solo opera en ese país, funciona como una convocatoria paralela que recopila y reconoce las contribuciones invisibles de la investigación mediante relatos cualitativos, poniendo en valor aquello que los sistemas tradicionales de evaluación suelen dejar fuera: roles invisibles, contribuciones colectivas o prácticas cotidianas que sostienen la investigación y hacen posible su impacto. 

¿Qué puede enseñarnos el Hidden REF?

La idea de fondo es sencilla pero poderosa: "si no reconocemos todo el trabajo que es vital en la investigación, limitamos nuestra capacidad para hacerla bien", como explica una de las personas reconocidas en el informe de la última edición de Hidden REF.

En un contexto en el que los sistemas de evaluación están evolucionando, con iniciativas como DORA o CoARA, hacia modelos más amplios y cualitativos, y en el que la relevancia y el valor social de la investigación comienzan a desempeñar un papel cada vez más importante, el Hidden REF actúa como un espejo y como un ejercicio de honestidad colectiva que nos interpela: ¿qué estamos dejando fuera cuando definimos qué cuenta como excelencia y quién merece ser considerado excelente?

Una de las propuestas más destacadas del movimiento Hidden REF es el "Manifiesto del 5%". Este documento invita a las instituciones británicas a garantizar que, al menos, un 5 % de los resultados que presentan en las evaluaciones oficiales correspondan a “Productos No Tradicionales (NTOs)”. Se trata de outputs (o resultados), de otras formas de producir y compartir conocimiento, a menudo más orientadas al uso o a la interacción con la sociedad, que los sistemas tradicionales de evaluación han reconocido muy poco o nada hasta ahora.

Resulta especialmente interesante que, cuando estos resultados se presentan en las evaluaciones oficiales, suelen obtener valoraciones muy elevadas. Esto sugiere que todavía queda camino por recorrer para reconocerlos y otorgarles el valor que merecen en el día a día de la investigación y de su evaluación. En este sentido, el manifiesto supone un primer paso para demostrar que la ciencia excelente puede adoptar muchas formas. 

Los “otros” arquitectos del impacto de la investigación

Si entendemos el impacto, tal y como hemos ido planteando en los diferentes Rincones, como un proceso vivo, relacional, a menudo complejo y sostenido en el tiempo, resulta difícil concebirlo sin tener en cuenta a todas las personas que lo hacen posible. Las oficinas de apoyo, el personal de gestión, las personas especialistas en comunicación, transferencia o impacto, así como muchos otros perfiles profesionales, actúan como conectores fundamentales entre la investigación y la sociedad. Facilitan la cocreación, ayudan a identificar necesidades, generan espacios de interacción y contribuyen a que el conocimiento sea útil y utilizado.

A escala internacional están surgiendo con fuerza redes e iniciativas que buscan reconocer, visibilizar y profesionalizar, los perfiles dedicados a la gestión de la investigación. Entre ellas destacan la red PRISM (Professional Research Investment and Strategy Managers, en el Reino Unido), EARMA (European Association of Research Managers and Administrators, a nivel europeo) o la iniciativa RM Comp (European Competence Framework for Research Managers, lanzada por la Comissión Europea). Todas ellas ponen el foco en la figura de quienes gestionan y hacen posible la investigación.

Reivindicar estos roles es una cuestión fundamental: sin ellos, la investigación corre el riesgo de quedarse más lejos de la realidad que pretende transformar. 

Hacia un futuro más inclusivo

Reconocer a quienes no ocupan la primera línea y ampliar la mirada sobre qué entendemos por contribución no debilita la investigación, al contrario, la hace más sólida, más colaborativa y conectada con la sociedad.

Experiencias como el Hidden REF demuestran que visibilizar estas aportaciones incrementa el sentimiento de pertenencia de las personas, promueve culturas de trabajo más colaborativas y respetuosas y contribuye a mejorar tanto la calidad como la relevancia de la investigación.

Repensar y reflexionar sobre el impacto nos ayuda no solo a preguntarnos qué valor y beneficios aporta la investigación a la sociedad, sino también quién contribuye a hacerlo posible y a quién estamos reconociendo por ello.