30/07/2026 Noticia

El calor extremo aumenta las emisiones de CO₂ al acelerar la "respiración" de los ecosistemas

Responsable de prensa

Ángela Justamante

Graduada en Biología y comunicadora científica, actualmente responsable de prensa del CREAF, también cuenta con experiencia en proyectos europeos y de divulgación científica.

En condiciones normales, los ecosistemas terrestres actúan como "pulmones" que compensan nuestras emisiones: las plantas captan CO₂ mediante la fotosíntesis y la almacenan en troncos, raíces y suelos. Sin embargo, un nuevo artículo publicado en la revista Nature Communications alerta de que este equilibrio se ha roto a nivel global. El equipo de investigación ha observado que, durante 2024, el primer año en el que la temperatura media global superó los 1,55 ºC respecto a la era preindustrial, el calor extremo combinado con una elevada humedad alteró drásticamente este balance. En concreto, los resultados indican que en 2024 registró el pico más alto de CO₂ en la atmósfera desde que empezaron las medidas en 1958 . Lo preocupante es que la mayor parte de este aumento neto no se debió únicamente a la actividad humana, sino a que los ecosistemas perdieron su capacidad de actuar como sumideros. La causa principal fue un aumento sin precedentes de la respiración ecosistémica: el calor y la humedad vinculadas a un episodio prolongado de El Niño aceleraron la respiración de las plantas, activaron los microorganismos del suelo y aceleraron la descomposición de la materia orgánica, liberando masivamente a CO₂.

El estudio confirma que se puede generar un círculo vicioso: eventos extremos combinados, como una primavera muy lluviosa seguida de un verano extremadamente cálido, disparan la respiración de los ecosistemas. Esto libera más CO₂ a la atmósfera, lo que intensifica aún más el calentamiento global.

Josep Peñuelas, investigador del CSIC en el CREAF y coautor del estudio

Para llevar a cabo la investigación, el equipo utilizó datos de satélite de última generación (como el sistema OCO-2) y estimaciones globales de la fotosíntesis y de las emisiones por incendios, comparando los datos de 2024 con los de 2022, un año considerado como referencia de "normalidad" climática.

Matorrales y prados, los más afectados

Aunque el fenómeno fue global, el efecto fue especialmente intenso en prados y matorrales, que contribuyeron al 49% de la anomalía de emisiones, seguidos por bosques (33%) y tierras agrícolas (18%). "En matorrales y prados, el calor y la humedad inciden de forma más directa sobre el suelo y la vegetación baja. Así, los microorganismos se activan más y la respiración de las plantas se acelera", explica Peñuelas. El estudio matiza que, si bien la respiración fue el factor dominante, los grandes incendios en regiones como Canadá y Siberia, y las sequías en zonas tropicales, también redujeron la capacidad de sumidero biológico de CO₂.

La pérdida de capacidad de absorción de carbono fue generalizada , afectando especialmente al este de Estados Unidos, Europa, Siberia occidental, el sudeste asiático y grandes áreas de Sudamérica y África. Además, Peñuelas alerta de que la región mediterránea es especialmente vulnerable: "Nuestros bosques de interior y los matorrales corren el riesgo de pasar de sumideros a emisores limpios debido a las oleadas de calor consecutivas que sufren cada vez con mayor frecuencia."

Gestión y mitigación urgentes

Para revertir esa tendencia, los autores proponen soluciones urgentes. Por una parte, una gestión forestal adaptativa con el objetivo de reducir el riesgo de grandes incendios que liberan picos masivos de carbono. También apuestan por la agricultura regenerativa , que implementa prácticas que mantienen y aumentan la materia orgánica almacenada en el suelo. Por último, señalan que es necesario reducir de forma drástica las emisiones de origen fósil : "Si los ecosistemas naturales están perdiendo su capacidad para absorber el CO₂ que emitimos, es aún más imprescindible reducir las emisiones que generamos nosotros", añade Peñuelas.

El estudio se enmarca en el proyecto europeo CONCERTO , que busca entender cómo interactúan el clima y los ecosistemas. Los resultados demuestran que, para predecir el futuro del clima, ya no es suficiente con mirar las chimeneas y los tubos de escape; es vital entender cómo responde la naturaleza a los nuevos extremos climáticos para mejorar los modelos de predicción y las estrategias de mitigación.

Artículo de referencia: Dong, G., Jiang, F., Ju, W. et al. Dramatic increase in ecosystem respiration causas record-breaking atmospheric CO₂ growth rate in 2024. Nature Communications (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-72189-y