Los datos aportados por AlertaForestal complementan el seguimiento oficial que hace el Cuerpo de Agentes Rurales sobre el terreno
Desde que los vecinos y vecinas de Besalú identificaron por primera vez una polilla de alas blancas con márgenes marrones en el 2014, la mariposa del boj (Cydalima perspectalis), una especie exótica invasora, no ha parado de extenderse. Según fuentes oficiales, la especie ya ha afectado a más de 214.000 hectáreas forestales en Catalunya y ha llegado a 26 comarcas y a más de 200 municipios. El proyecto de ciencia ciudadana AlertaForestal , coordinado por el CREAF y financiado por el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica (DTER), publica un mapa dinámico que recoge un total de 1.709 observaciones de bojedales afectadas por el ataque de la oruga del boj y registradas desde 2016 hasta el 2026.
Las comarcas más afectadas siguen siendo las más próximas a su punto de entrada —sobre todo el Berguedà y el Solsonès, pero también la Garrotxa, Osona y el Ripollès—. Además, las observaciones de 2025 y 2026 apuntan hacia una expansión hacia zonas más occidentales, pirenaicas y al sur del territorio y detecta puntos donde no se había registrado antes . Un ejemplo de ello son los bojedales afectados en los municipios de Alentorn y Vilanova de Meià, en la comarca de la Noguera, donde no se había registrado afectación anteriormente. En el sur, los observadores de AlertaForestal han registrado afectaciones puntuales en la Terra Alta -donde la mariposa había dejado de detectarse en el 2024-, y el Montsià.
Expansión de los bojedales afectados por la mariposas del boj desde 2016 a 2026. Fuente: AlertaForestal
Los últimos datos que hizo públicos el Cuerpo de Agentes Rurales y que corresponden a 2024, indicaban que la mariposa había llegado a 26 comarcas y que había afectado de forma severa a casi el 40% de la superficie de boj afectada. Ese año, tres comarcas se incorporaban por primera vez al mapa de distribución: el Baix Ebre, el Pallars Jussà y el Alt Urgell. "En conjunto, estos datos ya apuntaban una tendencia de la especie a avanzar hacia el sur y el oeste de Cataluña a un ritmo lento; una tendencia que también hemos detectado a través de Alerta Forestal. Ahora, gracias a las observaciones que nos ha proporcionado la ciudadanía, detectamos nuevos puntos en el mapa donde antes no se habían registrado", comenta Pau Fortuño, investigador del CREAF y parte del proyecto.
Para hacer frente a los efectos de esta plaga, Cataluña cuenta con un Grupo de Trabajo Técnico integrado por los Servicios de Sanidad Vegetal y de Sanidad Forestal, el Cuerpo de Agentes Rural, el Parque Natural de la Garrotxa y el CREAF. Trabajan para conocer a fondo la evolución de la invasión y el comportamiento de la plaga en las diferentes zonas del territorio y comprobar la eficacia de diferentes métodos de control con tratamientos fitosanitarios. Sin embargo, después de varias pruebas la conclusión es que el control es posible en el ámbito de la jardinería, pero resulta inviable en el ámbito forestal a gran escala. También se prueban métodos de control alternativos como la colocación de trampas para capturar las mariposas, la confusión sexual con feromonas o la lucha biológica con insectos parasitoides.
Una expansión lenta y condicionada al clima
A pesar de la expansión de la mariposa hacia nuevas zonas forestales del sur y el oeste de Cataluña, el calor elevado y el clima más continental de estas zonas dificultan un avance más rápido de la mariposa del boj . Así lo expresaban investigadores del CREAF, el CTFC y el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa en un estudio publicado en 2021. Esta limitación ambiental prevé que, aunque la mariposa esté presente en gran parte del territorio, el grado de afectación de los bojes sea desigual y muchos de ellos puedan llegar a sobrevivir.
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Ciencia ciudadana como fuente de conocimiento
Aunque, por sí solos, los datos extraídos del proyecto de AlertaForestal no pueden describir la distribución de la mariposa del boj con precisión, sí permiten complementar y apoyar los programas de seguimiento actuales. Por otra parte, combinar estas observaciones con datos meteorológicos, mapas topográficos y otras fuentes de información oficial puede ayudar a modelizar la expansión de la mariposa del boj en Cataluña, identificar con mayor precisión las condiciones que favorecen su propagación y conocer la evolución de los bojedales afectados.
Así pues, la ciencia ciudadana se convierte en una herramienta clave para conocer, concienciar y proteger el territorio . A través de ella, la ciudadanía participa activamente en el seguimiento de la naturaleza, detecta los cambios que se dan y contribuye a generar nuevo conocimiento.