Para hacerlo posible, el equipo se reunirá con personas conocedoras de las fuentes de agua del municipio, algunas de ellas abandonadas; con investigadores del Departamento de Arqueología de la UAB que están elaborando un mapa de los canales medievales, la mayoría actualmente en desuso; con agricultores; con la comunidad de regantes; con entidades locales de diversos ámbitos, como el cultural, el turístico y el económico; y con las instituciones públicas implicadas en la gestión del agua.
Aunque, según el equipo, el uso de esta tecnología todavía varias incógnitas. Cuestiones como si realmente aportan beneficios respecto al conocimiento tradicional; si la brecha digital existente entre el mundo rural y el urbano puede dificultar su adopción; si la conectividad de estos territorios es suficiente para utilizar este tipo de herramientas; o otras muchas cuestiones relacionadas, son precisamente las que TERRAE intenta responder.
El proyecto contempla que otros ayuntamientos o entidades públicas puedan replicar el piloto. "En este sentido, estamos seguros de que las lecciones aprendidas en Àger y en los otros pilotos del proyecto servirán para aumentar la resiliencia de las regiones rurales y de montaña de Catalunya ante los retos que el cambio global les plantea", concluye Claramunt.
El consorcio está formado por la Fondazione Bruno Kessler, como entidad coordinadora; la Universidad de Deusto, el Institute for Rural Development Research (IfLS), el CREAF, University of Leicester, Agricultural University of Athens y University of Ljubljana; Q-PLAN International Advisors, Fondazione ICONS, FundingBox Accelerator y FundingBox Communities; NILEAS y Fenland Soil; la Provincia Autónoma de Trento, el Ayuntamiento de Àger y el Ayuntamiento de Črna na Koroškem; y la European Association for Innovation in Local Development (AEIDL).