La Directiva Marco del Agua es la piedra angular de la política hídrica de la UE y un instrumento que ha demostrado ser clave para proteger ríos, lagos, humedales y aguas subterráneas. Estos meses nos encontramos ante un hecho que nos preocupa, pues la situación geopolítica actual, con los conflictos armados y los cambios en las relaciones con algunos países como EE.UU., han puesto contra las cuerdas a los países europeos para ganar soberanía en temas claves, uno de ellos la minería para acceder a materiales críticos y tierras raras. Esto está provocando, una vez más, presiones para aliviar algunas directivas ambientales europeas que permitan extraer recursos más fácilmente, una de ellas es la propia Directiva Marco del Agua, por la que el CREAF ha instado a no modificarla, algo que podría debilitarla, ya reforzar su despliegue. Porque no cabe duda, los hábitats de agua dulce son imprescindibles para adaptar nuestra sociedad al cambio climático, para proteger la biodiversidad, darnos resiliencia ante sequías e inundaciones y asegurar el agua tanto por la ciudadanía como por los sectores económicos.
En este caso, la Comisión Europea ha propuesto abrir un proceso interno de revisión de esta directiva con la intención de añadir algunas excepciones que permitan, entre otras, establecer minas en determinados sitios (con el vertido de aguas residuales con altos niveles de contaminación que conlleva, entre otros impactos). El sector defiende que existen enormes dificultades para poner en marcha nuevas explotaciones de materiales críticos, porque deben pasar evaluaciones de impacto ambiental y mantener un entorno de vida para la población local, lo que pone en riesgo el abastecimiento de estos materiales por parte de la UE. A su vez, extraer estos minerales de Europa hace que los impactos ambientales y sociales que hasta ahora se habían dado en otros países que abastecen al mercado global, ahora puedan ocurrir en nuestro país.
Antes de hacerlo, el Ejecutivo europeo ha decidido poner en marcha el proceso de revisión de la Directiva, que incluye un llamamiento a la participación de los actores sociales para que den su opinión. Así, la investigadora del CREAF Annelies Broekman, del grupo de investigación de Agua y Cambio Global, el Director y el Área de Interacción Política y Relaciones Institucionales del CREAF han asistido a un encuentro con Claudia Olazábal , jefe de la Unidad de Gestión Sostenible de los Recursos Hídricos de la Dirección General de Medio Ambiente reabrir la Directiva para realizar la reforma exprés, pues esto se salta el procedimiento establecido para revisar esta Directiva; no tiene en cuenta que la evaluación de la DMA ya concluyó en 2020 que no era necesario revisarla y no viene acompañada del necesario análisis integral de los efectos que tendría, el asesoramiento de impacto, algo habitual en la reforma de cualquier directiva, entre otros problemas importantes. Por el contrario, el CREAF ha pedido que priorice una implementación plena y efectiva.