En un contexto de cambio climático que nos trae sequías prolongadas y grandes inundaciones casi a partes iguales, la gestión y protección del agua vuelve a situarse en el centro del debate público. En este escenario, varias voces de la comunidad científica, política y ambientalista han expresado su preocupación ante la posible desregulación de la Directiva Marco del Agua (DMA) de la Unión Europea, una normativa clave que desde hace más de dos décadas orienta la protección de los ecosistemas acuáticos y la calidad de todas las masas de agua, desde las superficiales hasta las subterráneas o costaneras. Para entender mejor qué supondría modificar esta ley, y coincidiendo con el Día Mundial del Agua, lo hablamos con Annelies Broekman y Anna Marin , investigadoras del grupo de investigación en agua y cambio global del CREAF.
¿En qué contexto surgió la Directiva Marco del Agua y qué principios tiene?
¿En qué contexto surgió la Directiva Marco del Agua y qué principios tiene?
Annelies Broekman (AB) – La Comisión Europea aprobó esta normativa en el año 2000 después de haber sufrido varios desastres ecológicos y a raíz de la existencia de muchos conflictos transfronterizos en torno al agua: por ejemplo, ríos como el Danubio, el Rin o el Soča, que atraviesan fronteras, obligaban a varios países a ponerse de acuerdo en la gestión del agua. En el caso de España, por un lado, acabábamos de firmar con Portugal el convenio de Albufeira por el agua de varios ríos como el Miño, el Duero o el Tajo y, por otro lado, se quería realizar el trasvase del Ebro con el Plan Hidrológico Nacional.
La DMA nace en este contexto y gracias a un proceso participativo de cocreación apoyado por la comunidad científica, la implicación local y la contribución de entidades ambientalistas y ONG. Sus principios básicos se centran en establecer criterios ambientales, y no sólo técnicos y económicos, en la planificación y el precio del agua: "quien contamina paga" o "sólo se utiliza agua si antes se garantiza que no se degradará y que su medio se mantendrá en buen estado". También decreta la cuenca hidrográfica como unidad de gestión, que aquí en España ya se usaba, e introduce el marco jurídico, técnico y político basado en el impacto, lo que hoy se conoce como evidence-based policy, en este caso sobre las masas de agua. Esta Directiva consolidó la Nueva Cultura del Agua, una nueva forma de ver la gestión y conservación de los recursos hídricos.
Anna Marin (AM) – Una de las grandes innovaciones de la DMA fue el hecho de integrar la gestión de todas las masas de agua bajo un enfoque global. Ahora lo vemos muy normal, pero en ese momento era rompedor porque las normativas relacionadas con el agua eran sectoriales y no tenían una visión de conjunto. Esto permitió establecer un marco de gestión integrado para abordar la gran complejidad de los ecosistemas acuáticos y de los sectores implicados, incorporando la visión ecológica como pilar fundamental: “incluso si el agua no presenta contaminación química significativa, es necesario garantizar el buen estado ecológico para cumplir los objetivos de la directiva”.
¿A qué ámbitos de nuestro día a día afecta a esta Directiva?
¿A qué ámbitos de nuestro día a día afecta a esta Directiva?
AB - El agua afecta absolutamente a todo. Esta directiva incide en muchos aspectos de la vida cotidiana introduciendo unos principios de gestión que afectan a todos los usos del agua: garantiza los caudales ecológicos de los ríos, asegura la calidad de las zonas de baño y controla las principales fuentes de contaminación. Ahora bien, la legislación europea y española en lo referente al agua no puede entrar en competencias sectoriales que no son suyas. Por ejemplo, no puede decidir cuánta superficie de riego existe en los campos agrícolas, pero lo que sí indica es cuándo se superan los límites del sistema natural. Por eso decimos que el agua necesita de una gobernanza coordinada entre todos los sectores de la sociedad.
Barriendo para casa, ¿qué beneficios ha traído esta normativa a Cataluña?
Barriendo para casa, ¿qué beneficios ha traído esta normativa a Cataluña?
AM - Sólo tenemos que mirar cómo estaban las masas de agua hace veinticinco años y cómo están ahora. En las playas del Delta del Llobregat, sin ir más lejos, estaba prohibido el baño porque era uno de los ríos más contaminados de Europa. Aún no hemos llegado a los objetivos que se pedían para 2015, que se han prorrogado hasta 2027, pero, sin embargo, hemos gozado de una mejora 'brutal'. Nos hemos acostumbrado a bañarnos en el mar y que no esté contaminado, pero hace años no era así. Si hubiéramos continuado con aquella dinámica, ¡ahora se nos desintegrarían los pies al ponerlos en el agua! Cuando viajamos fuera de Europa nos damos cuenta de que no toda el agua está igual de bien. De hecho, en 2019 se realizó una revisión de la Directiva y se aplaudió el impacto positivo que ha tenido desde las masas de agua más locales hasta el conjunto de toda Europa.
Otro punto por el que ha sido vital la DMA es por haber proporcionado un marco legal en el que se pueden amparar los movimientos ecologistas. Por ejemplo, el trasvase del Ebro que comentábamos antes pudo pararse en parte gracias al amparo legal de normativas como ésta. Un ejemplo inverso sería cómo las empresas embotelladoras pueden extraer mucha más agua de la que sería sostenible por el hecho de estar incluidas en la Ley de Minas y no en la DMA.
¿Y esta Directiva está adaptada a las nuevas condiciones de cambio climático?
¿Y esta Directiva está adaptada a las nuevas condiciones de cambio climático?
AB - Sí, la DMA tiene todos los ingredientes para poder adaptarnos al cambio climático. Otra cosa es si se gestiona correctamente esa incertidumbre climática en la planificación, que es una cuestión difícil y cara. El escenario más prudente sería asumir que algunos ríos de Catalunya acabarán teniendo un 30% menos de agua y planificar en consecuencia, pero eso implica mucho dinero.
AM – De hecho, como su propio nombre indica, la Directiva Marco del Agua es un marco jurídico y es muy complejo. Para poder hilar más fino y adaptarse a las necesidades de las diferentes cuencas y países, han ido surgiendo leyes relacionadas como la Directiva de Riesgo de Inundación, la del Agua subterránea, la del Agua Potable, la de Aguas Depuradas...
Pintada en contra del trasvase a orillas del río Ebro a su paso por Tortosa. Imagen: Enric
Actualmente, se está planteando una simplificación de la Directiva. ¿En qué consiste, quién está detrás y qué consecuencias podría tener?
Actualmente, se está planteando una simplificación de la Directiva. ¿En qué consiste, quién está detrás y qué consecuencias podría tener?
AM - Lo que se pretende es desregularizar la DMA para que sus restricciones sean más laxas, se flexibilicen las sanciones por incumplirla y se hagan muchas más excepciones. Hasta ahora sólo en casos muy puntuales y especialmente graves se permitía la exención de algún criterio de la Directiva. Si se aprueba la simplificación propuesta, el cambio será radical y dejará de aplicarse la legislación ambiental. Esta moción llega por la narrativa de derechas que dice que las regulaciones ambientales y climáticas están frenando nuestra competitividad internacional. La propuesta va claramente en contra de los principios que hicieron que la DMA fuese tan innovadora. Además, los lobbies están haciendo una presión evidente , fortalecidos por la apuesta de la actual Comisión Europea de reforzar la competitividad, ser autónomos en materias primas críticas y tener mayor capacidad militar. Se están produciendo muchas reuniones entre miembros de esta comisión y representantes de los sectores de la minería y las energías renovables. Estas presiones van contra los principios de transparencia y participación ciudadana con los que se aprobó la Directiva.
AB - ¡Es muy grave! La propuesta ignora la importancia de los ecosistemas para el bienestar de la sociedad y sigue una lógica de crecimiento infinito. De este tipo de corrientes de pensamiento surgen ideas tan absurdas como querer que nuestros usos del agua dejen de depender de la lluvia, reduciendo el problema de la escasez hídrica a un tema tecnológico y no de sobreexplotación crónica y crecimiento de la demanda. Otro argumento en la misma línea es el de la eficiencia: "podremos seguir haciendo lo mismo porque seremos más eficientes y necesitaremos menos agua por unidad de producción". Esto es una paradoja tecnooptimista, ya que para financiar esta eficiencia deberemos producir más y aumentará el consumo total de agua.
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¿Lo que se propone hacer con la DMA es un caso aislado o lo estamos viendo con otras normativas ambientales europeas?
¿Lo que se propone hacer con la DMA es un caso aislado o lo estamos viendo con otras normativas ambientales europeas?
AB - Desgraciadamente, se trata de una dinámica y filosofía de desregularización ambiental a escala europea. Es un proyecto político. Otro ejemplo serían las dificultades que han habido para aprobar la Ley de Restauración de la Naturaleza, que tenía muchos intereses económicos en contra y ha terminado algo diluida en comparación con el planteamiento que había propuesto la comunidad científica inicialmente.
AM - Sí, y tiene que ver con este cambio de narrativa que comentábamos antes: hemos pasado de liderar políticas ambientales y climáticas a escala internacional, como parte de una estrategia económica y de posicionamiento global, a la situación actual en la que se ha producido un cambio de prioridades bastante claro.
Sabiendo esto, ¿qué podemos hacer si no estamos de acuerdo con esta desregularización ambiental?
Sabiendo esto, ¿qué podemos hacer si no estamos de acuerdo con esta desregularización ambiental?
AB - Ésta es la gran pregunta. Podríamos pensar que un ciudadano no puede hacer nada contra poderes económicos y políticos tan grandes, pero como hay mucho en juego, debemos reaccionar. Existen muchas organizaciones civiles y ONG que vehiculan mensajes de pensamiento crítico de la ciudadanía hacia la política. Concretamente, en relación con el agua y la desregularización ambiental europea encontramos el European Water Movement o campañas como Hands Off Nature o Save the Blue Heart of Europe, esta última dedicada a la protección de los ríos balcánicos. Individualmente, debemos tomar conciencia de cuál es nuestra relación con el agua, de dónde proviene la que consumimos, a qué cuenca hidrográfica pertenecemos, etc. También podemos actuar en términos de política clásica, es decir, exigir a nuestros representantes políticos que reclamen y protejan estos principios ambientalistas. Sólo conseguiremos hacer la diferencia si combinamos la acción individual con la colectiva.
AM - ¡Toda la razón! Y desde la ciencia tenemos la responsabilidad de hacer de altavoz de estas problemáticas y ser conscientes de la importancia del momento. En el CREAF lo estamos haciendo a través de proyectos de innovación en gobernanza ambiental como ClimaGov o Mission4Nature, este año dedicado al agua.