09/02/2026 Reportaje

¿Cómo afecta el frío en las plantas?

Pink flower blooming on a branch against a blue sky.

Alba Formoso Nasarre

Graduada en Biología Ambiental y máster en Educación Secundaria por la Universidad Autónoma de Barcelona. En el CREAF trabajo en comunicación y educación científica, acercando investigación y sociedad.

Cuando llega el frío parece que la vida se detenga. Algunos animales como los pájaros migradores se marchan, otros se esconden o hibernan. Y las plantas, fijas al suelo, también parecen detenerse: algunas dejan de crecer, dejan de florecer o bien pierden las hojas. ¿Pero están realmente paradas?

Para muchas, sobrevivir en invierno es todo un reto. Al no moverse ni desplazarse, tienen un sistema que les permite “saber” en qué momento del año están y así “decidir” cuál es el mejor momento para germinar, crecer, brotar y florecer. Este sistema funciona como un reloj biológico interno que recoge información del entorno para coordinar lo que ocurre en el exterior con su ciclo vital. Sobre todo integra dos señales clave, las horas de luz , en palabras técnicas llamado fotoperiodo , y la temperatura.

Sin embargo, el frío no es un enemigo. Para muchas especies de plantas, el frío es una señal imprescindible, que debe darse en el momento adecuado y la intensidad adecuada, para completar su ciclo vital, y sin él, muchas no sabrían si ya ha llegado el momento de crecer, florecer o germinar.

Parada de máquinas

A medida que los días se acortan y las temperaturas descienden, muchas plantas entran en una fase de reposo que se conoce como dormición . Durante este período, dejan de crecer y reducen el metabolismo al mínimo para ahorrar energía y hacer frente a las condiciones adversas, esperando a que llegue el momento adecuado para volver a activarse.

El frío es un componente clave del ciclo vital de algunas plantas

Algunas especies de plantas, especialmente las que viven en zonas de clima templado donde las estaciones del año están bien definidas, necesitan pasar un período de tiempo frío determinado para activar la floración . Este proceso se llama vernalización . En este proceso, es tan importante el nivel de frío, es decir, la bajada de la temperatura como su duración. Cada especie, e incluso cada variedad, tiene sus necesidades específicas. Como por ejemplo, en el caso de cereales como la cebada ( Hordeum vulgare ) que tiene variedad de verano yvariedad de invierno, o el trigo ( Triticum sp. ) que se cultiva tanto en variedades de invierno como de primavera.

Algunos ejemplos de plantas que necesitan el frío para florecer son:

  • Árboles frutales: como el almendro, el cerezo, el ciruelo, el manzano, los castaños, el avellano o el viñedo.
  • Cereales: trigo de invierno y la cebada
  • Hortalizas: brécol, coles y coliflores, zanahoria o remolacha.
  • Flores silvestres: la lavanda ( Lavandula angustifolia ), los tulipanes y algunas especies del género Rubus , que incluyen las moras y frambuesas.

Dentro del grupo de plantas que vernalizan, es decir, que necesitan este impulso de frío intenso y acumulado, existen dos tipos. Por un lado, las que necesitan de manera imprescindible este frío para florecer (vernalización obligada), y por otro, las que perciben el frío como un ayudante que estimula la floración (vernalización facultativa), pero que sin él también podrían florecer. Además, también existen plantas que no necesitan frío y completan su ciclo independientemente del mismo.

¿Y si el invierno llega tarde o no es suficientemente frío?

Con el cambio climático, los inviernos se están volviendo cada vez más irregulares y más suaves, y para las plantas, esto tiene consecuencias, porque pueden "despistarse" y desajustar su ciclo vital.

Si las plantas que vernalizan no acumulan el frío necesario, pueden florecer con menor cantidad de flores, florecer tarde y producir menos frutos. En otros casos, puede ocurrir lo contrario, si acumulan una parte del frío necesario, y llega antes de tiempo un período cálido, pueden florecer anticipadamente, y si esto ocurre, hay riesgo de que se hielan y que hayan gastado energía de forma innecesaria cuando no tocaba. Sin embargo, puede que no se encuentren con especies con las que tienen relación ecológica, como sus polinizadores o herbívoros. Todo ello afecta a la supervivencia y reproducción de las plantas.

Seguir el calendario de las plantas con ciencia ciudadana

Para entender cómo responden las plantas al frío y los inviernos cada vez más irregulares, las observaciones de campo son clave. En el CREAF la ciudadanía puede participar activamente en la recogida de datos. Con el proyecto RitmeNatura seguimos la fenología, es decir, los momentos biológicos clave asociados al clima, como la brotación, la floración, fructificación y caída de las hojas, gracias a la participación ciudadana.

Las aportaciones ciudadanas permiten detectar situaciones anómalas, como floraciones avanzadas o segundas floraciones.

Estos datos, recogidos año tras año y en todo el territorio, ayudan a entender cómo el cambio climático está alterando los ritmos naturales. Y cuantas más observaciones a lo largo del tiempo, más fácil es seguir y entender el “reloj” de la naturaleza y detectar cuándo se desajusta.

Cualquier persona puede participar observando la vegetación de su entorno y anotando cuando brotan, florecen, fructifican o pierden la hoja.