03/11/2026 Opinión

¿Quién conecta la investigación con la sociedad? Más allá de las competencias

Responsable de Impacto de la Investigación

Anabel Sánchez Plaza

El CREAF impulsa la acción, informa decisiones y contribuye a abordar retos ambientales con una ciencia accesible y comprometida, un enfoque promovido activamente por la Oficina de Impacto.

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En los últimos Rincones del Impacto hemos hablado a menudo de las actividades que ayudan a que la investigación genere beneficios más allá del ámbito académico. Hemos reflexionado sobre la importancia de trabajar con actores sociales, de construir relaciones de confianza, de medir el impacto o incorporar esta perspectiva en la cultura institucional.

Pero detrás de todas estas actividades hay una pregunta que a menudo queda en un segundo plano: ¿quién ayuda a hacer posibles estos procesos?

¿Quién acompaña a los equipos de investigación para identificar oportunidades de impacto, conectar con la sociedad y transformar resultados científicos en conocimiento útil? ¿Quién integra esta mirada desde el inicio de los proyectos e impulsa una cultura institucional que reconozca y valore estas contribuciones?

En los últimos años han comenzado a surgir marcos de competencias, programas formativos y comunidades profesionales orientadas a responder a estas preguntas. Todo ello refleja una realidad cada vez más evidente: la generación de impacto requiere conocimientos y capacidades específicas, pero también personas dispuestas a tender puentes entre mundos que no siempre se relacionan de forma natural.

Quizás, por eso, la pregunta no sea únicamente qué competencias necesitamos para promover el impacto, sino también quiénes son las personas que impulsan estos procesos y qué necesitan para hacerlos posibles. 

Las competencias importan

Cuando se habla del impacto de la investigación, una de las cuestiones que aparece de forma recurrente es la necesidad de desarrollar nuevas capacidades profesionales.

La literatura especializada ha intentado identificar qué habilidades y competencias contribuyen a facilitar la conexión entre investigación y sociedad. Uno de los trabajos de referencia en este ámbito es el marco desarrollado por Julie Bayley, David Phipps y colaboradores, que sistematizó diferentes competencias relacionadas con la movilización del conocimiento y la generación de impacto de la investigación.

Entre las más citadas encontramos la capacidad de comunicar de forma efectiva, escuchar diferentes perspectivas, construir relaciones de confianza, facilitar procesos de colaboración, comprender contextos diversos, gestionar proyectos complejos o identificar oportunidades para que el conocimiento sea utilizado fuera del ámbito académico.

El interés por definir un perfil adecuado para realizar esta labor no es casual. A medida que la investigación incorpora con más fuerza dimensiones como la ciencia abierta, la cocreación o el impacto social, también surge la necesidad de reconocer y profesionalizar muchas de las actividades que contribuyen a hacerlo posible.

Esta preocupación también se refleja en iniciativas recientes como RM Comp, el Marco Europeo de Competencias para Gestores de Investigación impulsado por la Comisión Europea, que incorpora ámbitos como la comunicación, el engagement con stakeholders o la construcción de relaciones dentro de las competencias necesarias para la gestión de la investigación.

Sin embargo, cuando intentamos resumir todo esto en una lista de competencias, corremos el riesgo de simplificar en exceso una realidad mucho más rica y diversa. 

Cuando escuchamos a personas que trabajan en torno al impacto, a menudo aparecen aspectos que van más allá de las habilidades que pueden incluirse en un marco competencial.

Encontramos curiosidad por comprender otras realidades y otras formas de conocimiento. Interés por descubrir qué ocurre con la investigación cuando sale de la academia. Capacidad para sentirse cómodo en contextos inciertos, donde los resultados no siempre son inmediatos ni previsibles. Iniciativa para poner en contacto a personas que aún no se conocen o para plantear preguntas que nadie se había formulado antes.

Quizá una de las características más habituales sea la capacidad de ver conexiones. Ver una oportunidad de diálogo donde otras personas solo ven disciplinas diferentes. Detectar que una investigación puede resultar útil para un determinado colectivo. Imaginar colaboraciones que todavía no existen.

No se trata de cualidades exclusivas de un perfil concreto ni de un “tipo ideal” de profesional. De hecho, una de las lecciones que emerge con más fuerza es precisamente la contraria: no existe una única manera de trabajar hacia el impacto. 

¿Quién realiza este trabajo?

Esta pregunta es más difícil de responder de lo que podría parecer.

En algunas instituciones ya existen unidades específicas de impacto o perfiles profesionales dedicados parcial o totalmente a estas actividades. En muchas otras, sin embargo, estas responsabilidades se distribuyen entre personas responsables de comunicación, transferencia, ciencia abierta, participación, relaciones institucionales o gestión de proyectos. A veces, es incluso el propio personal investigador quien asume buena parte de estas funciones. 

Esto hace que muchas de las actividades relacionadas con el impacto sigan siendo relativamente invisibles y difíciles de identificar. También contribuye a que los itinerarios profesionales sean muy diversos. Algunas personas llegan desde la comunicación científica, otras desde la gestión de la investigación, las políticas públicas, la transferencia o la participación ciudadana.

Esta diversidad es, probablemente, una fortaleza. El impacto necesita miradas diferentes porque los caminos que conectan la investigación con la sociedad también son múltiples.

Aprender haciendo… y aprender con otras personas

Hay otro elemento interesante: muchas de estas capacidades no se aprenden únicamente con cursos o manuales.

  • ¿Cómo gestionamos una relación que no evoluciona como esperábamos?
  • ¿Cómo explicamos la relevancia de una investigación concreta a un público determinado?
  • ¿Cómo sabemos cuándo insistir y cuándo es mejor cambiar de estrategia?

Son preguntas que pocas veces tienen una única respuesta. A menudo se aprenden con la experiencia, a través del ensayo y error, de la reflexión y de la conversación con personas que han afrontado retos similares. 

Por eso las comunidades de práctica están adquiriendo cada vez más importancia. Estas iniciativas contribuyen no solo a compartir recursos y experiencias, sino también a construir una identidad profesional en torno al impacto de la investigación. 

A nivel europeo, el grupo temático de Impacto de la asociación EARMA se ha consolidado como un espacio donde profesionales de distintos países comparten experiencias, herramientas, reflexiones y buenas prácticas en torno al impacto de la investigación. Entre sus objetivos se encuentran promover la cultura del impacto, mejorar la impact literacy de las instituciones y reflexionar sobre el papel y el reconocimiento de los profesionales del impacto. 

En el ámbito catalán también están emergiendo iniciativas en esta dirección, como la Comunidad de Práctica de Impacto impulsada por AGAUR o diferentes espacios compartidos entre centros del sistema CERCA, que buscan facilitar el aprendizaje mutuo y la construcción colectiva de conocimiento en torno a estas prácticas.

Esta misma inquietud por comprender y dar visibilidad a estos perfiles profesionales ha dado lugar a iniciativas como Voices of Impact, un espacio impulsado por miembros de EARMA Impact que recoge experiencias personales y trayectorias de profesionales del impacto de todo el mundo, mostrando la diversidad de caminos que pueden conducir a esta labor y la riqueza de perfiles que contribuyen a ella.

Quizá una de las aportaciones más valiosas de estas comunidades sea que nos recuerdan que no existe una única manera de hacer este trabajo. Diferentes contextos, instituciones y personas requieren aproximaciones distintas. 

Más allá de formar personas

En un Rincón anterior hablábamos de la importancia de construir culturas de impacto saludables dentro de las instituciones. Esta reflexión sigue siendo relevante aquí.

Porque el reto no consiste únicamente en formar a las personas para que adquieran nuevas competencias. También consiste en crear las condiciones para que esas capacidades puedan desarrollarse, utilizarse y reconocerse adecuadamente. Eso implica disponer de tiempo para construir relaciones, espacios para experimentar y aprender, liderazgos que lo hagan posible e instituciones que comprendan y valoren estas contribuciones.

Si las actividades orientadas al impacto siguen percibiéndose exclusivamente como una tarea adicional o secundaria, será difícil consolidarlas a largo plazo.

No existe una única manera de trabajar hacia el impacto

Quizá la lección más importante sea que trabajar hacia el impacto no consiste simplemente en acumular competencias ni en ocupar un determinado cargo. Es una combinación de conocimientos, habilidades, cualidades personales, motivaciones, experiencias y oportunidades. Cada persona llega por caminos diferentes. Cada institución lo articula de manera distinta. Y cada contexto requiere enfoques diferentes.

Por ello, más que buscar un perfil ideal, quizá nos convenga construir entornos donde personas con experiencias y talentos diversos puedan aportar aquello que saben hacer mejor, aprender unas de otras y contribuir conjuntamente a conectar la investigación con la sociedad.

Porque si los impactos pueden adoptar formas muy diferentes, probablemente también necesitemos muchas maneras distintas de hacerlos posibles. 

Para saber más...

• Bayley, J., Phipps, D., Batac, M. y Stevens, E. (2018). Development of framework for knowledge mobilisation and impact competencias. Evidence & Policy, 14(4), 725–738. https://bristoluniversitypressdigital.com/view/journals/evp/14/04/article-p725.xml
• Bayley, J. y Phipps, D. (2023). Extendiendo el concepto de investigación impactado literacy: levels of literacy, institutional role and ethical considerations. Emerald Open Research. https://www.emerald.com/eor/article/doi/10.1108/EOR-03-2023-0005/241192/Extending-the-concept-of-research-impact-literacy
• European Commission (2025). RM Comp: European Competence Framework for Research Managers. Marco europeo de competencias para gestores y gestoras de investigación. https://research-and-innovation.ec.europa.eu/jobs-research/rm-comp-european-competence-framework-research-managers_en
• EARMAImpact. Grupo temático sobre impacto de la investigación de la European Association of Research Managers and Administrators (EARMA). Comunidad europea de práctica para compartir experiencias, recursos y aprendizajes sobre impacto. https://earma.org/thematic-group/earmaimpact/ https://www.linkedin.com/groups/9317903/
• Voices of Impact. Iniciativa impulsada por profesionales vinculados a EARMAImpact para dar visibilidad a las carreras profesionales, competencias y experiencias de las personas que trabajan en torno al impacto de la investigación. https://medium.com/earmaimpact-professionals/introducing-the-voices-of-impact-initiative-0c1acbb421be
• BÚSQUEDA. Iniciativas y comunidades orientadas a promover el impacto de la investigación y el intercambio de buenas prácticas entre centros de investigación catalanes. https://cerca.cat/qui-som/grups-de-treball-cerca/
• AGAUR. Comunidad de Práctica de Impacto del sistema catalán de investigación e innovación https://lnkd.in/p/er_fwgZ7; https://lnkd.in/p/ejVZHCTk