Unos años más tarde, también se elaboró el mapa de cubiertas del suelo del área metropolitana. Según Pino, esta tarea fue pionera a la hora de diagnosticar cómo había evolucionado el territorio entre 1956 y 2020. Por ejemplo, saber si hay más o menos zonas urbanas, bosques urbanos, espacios agrícolas, entre otros, “una información muy valiosa para planificar el territorio”, explica.
A medida que avanzaba la colaboración, estos datos y metodologías empezaron a influir en instrumentos de planificación urbana cada vez más relevantes. Por ejemplo, más del 30% de los municipios de la provincia de Barcelona han mejorado sus planes urbanísticos, "y en todos estos planes se han integrado más espacios verdes gracias, en parte, a esta nueva visión", resalta Jacob Cirera, Jefe de Sección de Urbanismo Ecosistémico del Servicio de Redacción del Plan Director Urbanístico del AMB.