08/07/2026 Noticia

Cuando la naturaleza es tan importante como las calles o los edificios: el cambio de paradigma en el área metropolitana de Barcelona

Barcelona_Galdric Mossoll
Responsable de prensa

Ángela Justamante

Graduada en Biología y comunicadora científica, actualmente responsable de prensa del CREAF, también cuenta con experiencia en proyectos europeos y de divulgación científica.

Más calor en verano, incendios forestales que ocurren cerca de zonas urbanas o la calidad del aire son algunos de los retos ambientales actuales. ¿Cómo pueden adaptarse las ciudades y sus áreas metropolitanas a esta situación? Parte de la respuesta se encuentra en un elemento a menudo ignorado en la planificación territorial: la naturaleza urbana y metropolitana. Los árboles, que refrescan las calles durante las olas de calor; los cinturones agrícolas que rodean zonas urbanas y pueden actuar como cortafuegos; o los insectos polinizadores, que sustentan el funcionamiento de los ecosistemas, forman parte de una infraestructura viva que nos aporta lo que se conoce como servicios ecosistémicos y son tan esenciales como las edificaciones o las redes de transporte.

La investigación en ecología del paisaje del CREAF, liderada por Joan Pino durante los últimos veinticinco años, ha contribuido a incorporar esta mirada en el área metropolitana de Barcelona. En concreto, sus estudios han ayudado a entender que los espacios naturales protegidos no son islas, sino que, para conservar la biodiversidad, deben estar conectados entre sí e integrados en el territorio que les rodea -la matriz territorial-. Esta interconexión es esencial para mantener la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de los que depende el bienestar de la ciudadanía.

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Este cambio de visión ha sido fruto de más de dos décadas de colaboración y ha influido en algunos de los principales instrumentos de planificación territorial del territorio metropolitano. Uno de los últimos hitos ha sido ayudar a desplegar el concepto de infraestructura verde-azul, a partir de una evolución del concepto de matriz territorial, y aplicarlo al Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM), uno de los principales instrumentos que definirá la evolución territorial de la metrópolis de Barcelona durante las próximas décadas.

Investigación y administración: una colaboración de éxito

Esta colaboración se remonta al año 2010 con un primer encargo para caracterizar la biodiversidad metropolitana, identificar los servicios ecosistémicos y las presiones que afectan a los espacios naturales –como la expansión urbana o la fragmentación de hábitats-.

Joan Pino CREAF

Aquellos estudios iniciales ayudaron a introducir conceptos e información científica de la que todavía no se hablaba en Cataluña. Además, en su conjunto, generaron una base de conocimiento sobre el funcionamiento ecológico del territorio metropolitano que se incluyó en el Plan de Sostenibilidad Ambiental del Área Metropolitana de Barcelona (PSAMB)

Joan Pino

Unos años más tarde, también se elaboró el mapa de cubiertas del suelo del área metropolitana. Según Pino, esta tarea fue pionera a la hora de diagnosticar cómo había evolucionado el territorio entre 1956 y 2020. Por ejemplo, saber si hay más o menos zonas urbanas, bosques urbanos, espacios agrícolas, entre otros, “una información muy valiosa para planificar el territorio”, explica.

A medida que avanzaba la colaboración, estos datos y metodologías empezaron a influir en instrumentos de planificación urbana cada vez más relevantes. Por ejemplo, más del 30% de los municipios de la provincia de Barcelona han mejorado sus planes urbanísticos, "y en todos estos planes se han integrado más espacios verdes gracias, en parte, a esta nueva visión", resalta Jacob Cirera, Jefe de Sección de Urbanismo Ecosistémico del Servicio de Redacción del Plan Director Urbanístico del AMB.

El futuro de la metrópoli pasa por el verde

Y la historia sigue hasta el día de hoy. Recientemente, se ha elaborado el nuevo Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM), todavía pendiente de la última fase de aprobación.

Annalisa Giocoli 150

En el PDUM, todavía pendiente de la última fase de aprobación, se incorpora el concepto de infraestructura verde en el urbanismo metropolitano. En parte, gracias a esta nueva perspectiva que nos ha aportado el trabajo con el CREAF

Annalisa Giocoli, arquitecta del Servicio de redacción del Plan Director Urbanístico del AMB

Hasta ahora, el urbanismo identificaba espacios naturales a proteger, pero a menudo los trataba de forma aislada. Por el contrario, el nuevo Plan los concibe como una red funcional conectada, capaz de mantener la biodiversidad, favorecer la conectividad ecológica y proporcionar beneficios a la población, como una mejor calidad del aire, la regulación de la temperatura o una mayor infiltración del agua de lluvia. "En definitiva, plasmar a escala territorial el concepto de infraestructura verde-azul en el área metropolitana de Barcelona", añade Pino.

Jacob Cirera 150

En este nuevo plan, bosques, campos de cultivo, ríos, rieras, parques y otros espacios naturales son igual de importantes que otros tipos de infraestructura. Diría que no se conocen otros ejemplos en Cataluña ni en España donde la naturaleza esté presente de manera tan estructural

Jacob Cirera, Jefe de Sección de Urbanismo Ecosistémico del Servicio de Redacción del Plan Director Urbanístico del AMB

En concreto, con el nuevo PDUM, los espacios naturales, tanto agrícolas como forestales, de la metrópolis pasarían a ocupar 32.430 hectáreas, el equivalente al 50% de toda la superficie metropolitana. Esta cifra representa un incremento del 4,21% respecto al plan actual y consolida la naturaleza como uno de los pilares sobre los que se definirá el futuro desarrollo de la metrópoli.

La colaboración entre el CREAF y el AMB continúa actualmente con varios proyectos. Desde 2023, el AMB y el CREAF cuentan con un convenio para desplegar los fundamentos de la ecología metropolitana y para aplicarlos a diversos proyectos de seguimiento, como el Observatorio Metropolitano de Mariposas, el mBMS ; y de restauración de la biodiversidad, como en la Vall de Joan del Parc del Garraf, donde se está restaurando un antiguo depósito. "Este trabajo conjunto entre la ciencia y la administración ya ha demostrado su potencial transformador, y es imprescindible seguir avanzando por este camino", concluye Pino.