Anabel Sánchez: "Hemos publicado una guía para ayudar a los centros de investigación a entender, articular y comunicar su impacto"
La Impact Officer del CREAF, Anabel Sánchez, acaba de publicar con otras dos personas expertas a nivel internacional, una guía que propone un cambio de mirada sobre cómo los centros de investigación entienden, articulan y comunican su impacto. La guía, que recibe el nombre de Research Institute Impact Narrative Guide, RIING (por sus siglas en inglés) está publicada en acceso abierto y ofrece un marco práctico para ayudar a las instituciones a construir sólidas narrativas de impacto, basadas en evidencias, que vayan más allá de los resultados científicos e incorporen también los valores, la cultura y el entorno de investigación. Este enfoque permite a los centros explicar mejor qué valor aportan al sistema científico ya la sociedad, siendo especialmente útil en contextos como la atracción de talento, la colaboración con administraciones y empresas, la obtención de financiación competitiva o las evaluaciones institucionales.
Anabel, ¿cuál ha sido la semilla o la chispa que te ha llevado a escribir esta guía?
Anabel, ¿cuál ha sido la semilla o la chispa que te ha llevado a escribir esta guía?
Pues mira, cuando empecé con esa responsabilidad dentro del CREAF empecé a ver que en nuestro sistema no era fácil encontrar a alguien trabajando la visión del impacto desde las instituciones con una mirada estratégica. Había personas en otros centros, por ejemplo apoyando a la hora de preparar propuestas de proyectos para convocatorias en las que piden justificar el impacto de la investigación, pero no roles estratégicos.
¿Y cómo decides avanzar en este escenario aún por dibujar?
¿Y cómo decides avanzar en este escenario aún por dibujar?
Bien, de las primeras cosas que hice fue intentar buscar redes internacionales a nivel europeo que trabajaran el impacto de la investigación. La búsqueda de redes, conferencias y gente dio lugar a una red de contactos, que hoy en día es muy grande, y que me permite sentirme mucho más acompañada en mi tarea. Una de las primeras personas que contacté es Dra. Giovanna Lima , que inicialmente había sido Impact officer en el Trinity College, y luego Responsable del programa de impacto en la Universidad Erasmus de Rotterdam. Juntas hicimos muchas cosas, como una formación para gestores/as de investigación europeos sobre aproximaciones estratégicas al impacto de la investigación desde el punto de vista institucional.
¿Y qué ve descubrir en ese camino juntas de prospección?
¿Y qué ve descubrir en ese camino juntas de prospección?
Vimos que teníamos una inquietud compartida. Constatábamos que muchas instituciones se acercaban al impacto sobre todo a raíz de las exigencias de las convocatorias europeas, especialmente de Horizon Europe, donde el impacto pesa mucho en la evaluación. Pero al mismo tiempo esto coincidía con un cambio más profundo en la forma de evaluar la investigación, cada vez más orientada a narrativas cualitativas, al contexto, a los valores ya las contribuciones colectivas.
Este primer paso abría la puerta a ir más allá del cumplimiento de un requisito y pensar el impacto como una herramienta estratégica y de aprendizaje institucional, que ayuda a los centros a explicar mejor qué papel juegan en el sistema científico y en la sociedad. Es en este marco cuando empezamos a intuir la necesidad de una guía como RIING.
¿De qué hablamos cuando hablamos de impacto en ese contexto?
¿De qué hablamos cuando hablamos de impacto en ese contexto?
En esta guía, cuando hablamos de impacto desde el punto de vista de un centro de investigación nos referimos sobre todo a la relevancia y efectos que tienen sus actividades, acciones y decisiones en los diferentes entornos en los que opera. Es decir, el impacto tiene que ver con qué cambia, qué se refuerza o qué se hace posible gracias a lo que hace una institución, más allá del hecho de haber llevado a cabo una actividad concreta. Desde este enfoque, un centro de investigación genera impacto cuando contribuye a la generación de conocimiento dentro mismo de la academia, en el desarrollo profesional de las personas que trabajan en él, las contribuciones a la sociedad, dentro de la propia institución, etc.
Cuando hablamos de impacto buscamos darle una vuelta a lo que hacemos y preguntarnos a cada acción que hacemos “¿Y qué?”. Si por ejemplo mañana queremos montar un programa de mentoraje con 20 personas participantes la pregunta que nos debemos hacer es “Muy bien, ¿ya tenemos el programa, y ahora qué?”, ¿qué debe pasar después de este programa? ¿Qué cambios debemos observar en las personas que han participado? Cómo contribuimos con ello a su carrera, al tejido de investigación, qué beneficio saca el propio centro, etc.
Anabel Sanchez Plaza, Impact Officer del CREAF
¿Había otras oportunidades floreciendo en ese momento que os empujaron a pensar que la guía que ha terminado hecho podía ser importante?
¿Había otras oportunidades floreciendo en ese momento que os empujaron a pensar que la guía que ha terminado hecho podía ser importante?
Sí, claramente. En este proceso también contactamos con el dr. Fernando Borges , de la Universidad de Coimbra y juntos vimos que estas preguntas ahora mismo también son las que empiezan a realizarse las entidades evaluadoras a la hora de evaluar centros también en el sistema de investigación portugués. Estamos inmersos en un cambio de contexto muy evidente. Las entidades evaluadoras no dejan de lado lo que se ha hecho hasta ahora, pero lo enfocan de otra forma. Un buen ejemplo es la última evaluación de los centros CERCA en Cataluña que ya ha incorporado este cambio de contexto y mirada. En lugar de centrarse principalmente en indicadores agregados, se pedía identificar un número limitado de contribuciones clave y explicar su relevancia, ¿por qué es relevante, qué ha implicado y para quién? No sólo a nivel social, sino de toda la actividad que se da dentro de un centro de investigación. Dame 5 proyectos claves para la entidad, sí, pero ¿por qué éstos son los relevantes? Ya no pesa sólo el número de publicaciones o proyectos, sino por qué son relevantes.
Su guía no parte de cero, ya desde el principio comenta que se ha inspirado precisamente en el sistema de evaluación del personal de investigación.
Su guía no parte de cero, ya desde el principio comenta que se ha inspirado precisamente en el sistema de evaluación del personal de investigación.
Sí, a nivel de personal investigador hace más tiempo que se trabajan modelos narrativos de evaluación y existen guías o manual para realizarlos, como por ejemplo el Resumes for Researchers (UK), o el Researcher Impact Framework (RIF), que estructura o ayuda a explicar de un modo narrativo la relevancia de la investigación de una investigación que no sólo es investigadora también toda la diversidad de actividades que puede realizar. En este caso, se centra en cuatro grandes ámbitos: generación de conocimiento, contribuciones a la sociedad, desarrollo de personas y colaboraciones, apoyo a la comunidad investigadora (como la gestión del centro, o participar en comités internos).
Lo que hacemos con la RIING es trasladar esa misma lógica al nivel institucional. Los centros de investigación, al igual que las personas, no son sólo sus resultados finales: son entornos que crean condiciones, impulsan trayectorias, sostienen comunidades y toman decisiones estratégicas. La guía adapta este enfoque narrativo para ayudar a las instituciones a explicar, con evidencias, por qué sus contribuciones son relevantes, en qué ámbitos lo son y para quiénes, incorporando además un quinto ámbito clave: la sostenibilidad y resiliencia institucional.
¿Cada vez se evalúa más los perfiles de investigación según la relevancia y las contribuciones, y no sólo a través de indicadores cuantitativos?
¿Cada vez se evalúa más los perfiles de investigación según la relevancia y las contribuciones, y no sólo a través de indicadores cuantitativos?
Sí, este cambio está muy claro, aunque no es igual en todos los programas ni territorios. Cada vez más agencias y convocatorias están incorporando formatos narrativos de CV que piden explicar la relevancia de las contribuciones, el contexto en el que se han producido y el papel concreto del investigador, en lugar de limitarse a listar publicaciones o indicadores.
En España, por ejemplo, ANECA ya ha introducido el currículum narrativo en los procesos de acreditación. Esto no quiere decir que desaparezcan las publicaciones o métricas, pero sí se pide un uso responsable de estos indicadores, siempre contextualizados y justificados, y con un énfasis creciente en aspectos como la ciencia abierta, el impacto social u otras contribuciones relevantes.
A nivel europeo, tanto las ERC como las Marie Skłodowska-Curie Actions ya utilizan claramente este enfoque narrativo. En el caso de las ERC, se pide un CV que permita destacar los logros más relevantes, explicando por qué son importantes, cuál ha sido el liderazgo de la persona investigadora y cómo estas contribuciones la capacitan para desarrollar el proyecto propuesto. No se valora la cantidad de resultados, sino su calidad y significación, en coherencia con los principios de DORA, CoARA y la reforma de la evaluación de la investigación.
En Cataluña, programas como las ayudas Beatriu de Pinós también piden explícitamente un CV narrativo, donde se pone el foco en la trayectoria, la relevancia de las contribuciones, el desarrollo profesional, la movilidad, el liderazgo y las buenas prácticas en investigación. De nuevo, las métricas pueden aparecer pero no son el eje central de la evaluación.
En conjunto, lo que vemos es una clara tendencia hacia evaluar mejor el sentido y el valor de las contribuciones, más que hacer comparaciones basadas sólo en números. Y ese mismo cambio de mirada es el que el RIING quiere llevar, ahora, a la escalera de los centros de investigación.
Todo este cóctel le motiva a realizar esta guía centrada en las instituciones. ¿Cómo resumirías de qué trata y cómo se puede utilizar?
Todo este cóctel le motiva a realizar esta guía centrada en las instituciones. ¿Cómo resumirías de qué trata y cómo se puede utilizar?
La guía pretende ser un marco estructurado para ayudar a las instituciones a identificar, describir y comunicar el impacto entendido como relevancia en todos los ámbitos de actuación. Queremos ayudar a explicar cuál es la relevancia de lo que hace el centro pensando en actores concretos, como gobiernos o tomadores de decisiones, y en la sociedad en general. Esta guía pone mucho énfasis en el contexto de tu entorno de investigación, y en tus valores. Lo que tú quieres promover como institución debe estar en la base de cómo define su impacto y de cómo se organiza y estructura estratégicamente para hacerlo posible.
¿Y qué herramientas ofrece para hacerlo realidad?
¿Y qué herramientas ofrece para hacerlo realidad?
Lo que proponemos es trabajar con narrativas de impacto basadas en evidencias, que permitan explicar la relevancia de lo que hace una institución de forma contextualizada. Las métricas cuantitativas no se eliminan, pero se integran dentro del relato y se utilizan de forma responsable. Por ejemplo, si un centro organiza una conferencia, no basta con decir que se ha hecho: explicar cuántas organizaciones han participado, de dónde provienen o qué ha salido ayuda a entender por qué es relevante. También que es necesario tener en cuenta las evidencias. Las evidencias son claves, deben ser sensibles al contexto ya quien le explicas, por ejemplo, si estamos respondiendo a una evaluación de investigación, o si le queremos explicar a la consejera la relevancia del CREAF, se utilizan narrativas diferentes.
Portada de la guía Research Institute Impact Narrative Guide, RIING
¿Cómo se estructura la guía?
¿Cómo se estructura la guía?
El RIING se estructura en 5 áreas. Cuatro coinciden con las utilizadas por el personal investigador, pero con un cambio importante: no se mira qué hacen las personas, sino qué hace la institución para generar impacto o relevancia, qué actividades impulsa y qué estrategias tiene. La quinta área es la única claramente institucional: la sostenibilidad y la resiliencia institucional.
Para cada una de estas áreas, la guía propone un ejercicio retrospectivo: pensar en qué se ha conseguido, a través de qué actividades institucionales se ha hecho posible y con qué evidencias se puede demostrar su relevancia.
¿Cómo explicar el impacto de nuestra generación de conocimiento?
¿Cómo explicar el impacto de nuestra generación de conocimiento?
En el caso de la generación de conocimiento, el impacto puede explicarse poniendo el foco en la movilidad, la accesibilidad y el uso real del conocimiento. La pregunta clave es: ¿qué hace la institución para que este conocimiento sea abierto, usable y fiable?
Aquí entran en juego los soportes institucionales: qué herramientas ponemos a disposición, qué prácticas promovemos o qué políticas tenemos. Por ejemplo, disponer de un repositorio institucional abierto e interoperable facilita que el conocimiento circule mucho más allá del momento de su publicación.
Las evidencias permiten demostrar si esto funciona realmente: reutilizaciones documentadas, descargas, accesos o citas de datos. El resultado esperado es que el conocimiento sea más accesible, más reutilizado y más fiable, y en la narrativa también puede mostrarse la evolución a lo largo del tiempo, por ejemplo si estas cifras han crecido.
Y si nos centramos en el ámbito de desarrollo de personas, ¿a qué podemos aferrarnos?
Y si nos centramos en el ámbito de desarrollo de personas, ¿a qué podemos aferrarnos?
En el ámbito de desarrollo personas y colaboraciones podemos explicar si el centro participa en el desarrollo de carreras diversas, o si fomenta una mayor amplitud de competencias. Se podría tener un programa estructurado de mentoraje a distintos niveles de la carrera investigadora, también hacerlo a nivel de personal de personal de gestión de investigación. Las evidencias podrían ser la internacionalización de las personas, (según lo que cada institución quiera conseguir), o que las personas formadas aumenten su empleabilidad en el sistema de investigación, por poner algún ejemplo.
¿A nivel de contribuciones a la sociedad qué tipo de narrativas pueden sostener nuestro impacto?
¿A nivel de contribuciones a la sociedad qué tipo de narrativas pueden sostener nuestro impacto?
En este ámbito existe un tema clave que es la toma de decisiones informadas por nuestra ciencia. Por ejemplo, el CREAF puede contribuir a que entidades del tercer sector ambiental utilicen conocimiento científico robusto en sus interacciones con las administraciones públicas, reforzando así procesos de decisión mejor fundamentados.
Este uso del conocimiento puede derivar en nuevas colaboraciones, proyectos conjuntos o en una relación más estructurada y continuada entre actores sociales, administraciones y el centro de investigación. Es importante entender que éstos no son casos aislados, sino piezas de un mismo puzle.
Cuando se articulan en una narrativa coherente, estas contribuciones permiten mostrar claramente qué valores guía la institución, cuál es su rol específico en el sistema, quiénes son sus beneficiarios y qué valor real aporta el centro a la sociedad.
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¿Es todo un poco abstracto, como lo ha hecho para aterrizarlo en la guía y ser más inspiradores?
¿Es todo un poco abstracto, como lo ha hecho para aterrizarlo en la guía y ser más inspiradores?
La guía da ejemplos concretos y por cada ámbito da ideas de lo que se podría querer conseguir en ese ámbito de impacto, asociados a cada área de impacto concreta. Sin embargo, ponemos una mesa con actividades, evidencias y de fuentes donde se pueden encontrar evidencias. Todo por los cinco ámbitos de impacto. En esta parte, hemos puesto mucho esfuerzo para que fuera comprensible, con ejemplos significativos y hacerlo fácil. Eso sí, es necesario tener claro que es una guía, no es una receta. La institución debe reflexionar sobre lo que quiere promover, y esto es un cambio del marco mental de la institución.
¿Qué le gustaría despertar en una persona que se haya leído su guía?
¿Qué le gustaría despertar en una persona que se haya leído su guía?
Pues nos gustaría haber despertado la reflexión y haber conseguido dos cosas que no siempre se hacen, en primer lugar, pensar en lo que no ha funcionado y en el porqué no ha funcionado, y en segundo lugar en el rol de la gestión de la investigación en todo ello, en los perfiles que no son investigadores sin los cuales la investigación no se puede realizar, gestores, técnicos, personal de apoyo, crean las condiciones. Sería muy interesante que muchas de las acciones para promover el impacto de la investigación se hicieran colaborando mucho más, personal de gestión e investigación, porque muchas de las acciones que hacen posible el impacto institucional sólo pueden funcionar realmente si se piensan e implementan de forma conjunta.
¿Qué te llevas de todo este proceso Anabel?
¿Qué te llevas de todo este proceso Anabel?
Yo he aprendido muchísimo, para mí ha sido un reto ponerme a pensar a nivel amplio, a nivel institucional y estratégico y aterrizar en este documento. Ha sido muy interesante trabajar con ellos y abrir la mirada a ir más allá del impacto de la investigación en cuanto a contribuciones a la sociedad.
Firmar tres personas esta guía, pero tú reivindicas que es mucho más coral.
Firmar tres personas esta guía, pero tú reivindicas que es mucho más coral.
Sí, enviamos el borrador a diferentes personas de diferentes perfiles a instituciones muy diversas y algunos nos dieron feedback. Buscamos la contribución desde la comunidad de impacto internacional y los hemos reconocido dentro del documento. Todas estamos pensando en cómo hacerlo, aunque nos hayamos puesto a escribirlo. Esta reflexión es global.
Y pensando en el CREAF, ¿dónde estamos en ese camino hacia el impacto?
Y pensando en el CREAF, ¿dónde estamos en ese camino hacia el impacto?
En el CREAF hemos avanzado mucho, pero hay que seguir trabajando, todavía nos falta desarrollar una mirada más estratégica y compartida. Disponer de esta mirada nos ayudaría a alinear mejor todo lo que ya se hace tanto desde las diferentes oficinas como desde el personal investigador, ya definir objetivos estratégicos compartidos sobre hacia dónde queremos ir y cómo queremos incidir en la sociedad o en el sistema de investigación.
Tener estos objetivos compartidos permitiría que los esfuerzos no fueran sólo la suma de iniciativas individuales, sino que todas pudiéramos pensar y actuar de forma coordinada, orientando actividades, recursos y decisiones hacia una misma visión de impacto institucional.