El CREAF y el Instituto Humboldt de Colombia unidos para impulsar la biodiversidad global
El CREAF ha realizado una visita institucional al Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, en Bogotá, los días 20 y 21 de mayo de 2026, con el objetivo de consolidar una alianza estratégica en biodiversidad y reforzar la colaboración en la interfaz entre ciencia y política pública. La recepción institucional fue liderada por Hernando García, director del Instituto Humboldt, junto a Wilson Ariel Ramírez, gerente del Centro de Soluciones Basadas en la Naturaleza, y Sandra Perdomo Medina, gerente de Política Pública y Cooperación, entre otros miembros del equipo. Por parte del CREAF, la comitiva estaba formada por Joan Pino, director del CREAF, Alicia Pérez-Porro, jefe de Relaciones Institucionales e Interacción Política y Anna Ramon, jefe de Comunicación.
La visita culmina un proceso de construcción de relación bilateral entre ambas instituciones, que se ha formalizado con la firma de un Memorandum de Entesa (MOU). Este acuerdo establece un marco de cooperación estable que abarca el desarrollo de programas académicos conjuntos, estancias científicas, seminarios de investigación y el impulso compartido de la agenda científica en ecología y biodiversidad.
También prevé avanzar conjuntamente en la interfaz ciencia-política, especialmente en el nexo biodiversidad-cambio climático, así como el intercambio de buenas prácticas en gestión institucional. De hecho, durante el encuentro hemos podido ver de primera mano un elemento especialmente destacado del modelo del Instituto Humboldt, la Dirección de Relacionamiento, una estructura estratégica y relativamente reciente que tiene el mismo peso que el ámbito científico y que está diseñada para garantizar que el conocimiento generado llegue de forma efectiva a la sociedad ya los espacios de decisión. Esta dirección articula la incidencia en política pública, la cooperación internacional y la generación de experiencias de transferencia y comunicación, actuando como puente activo entre científicos, administraciones, empresas y comunidades.
La visita ha contado también con la participación del delegado del Gobierno de la Generalidad de Cataluña en las Tierras Andinas, Antoni Vicens Vicens, reforzando así la dimensión institucional del encuentro. Esta colaboración se enmarca en la nueva estrategia del Gobierno de Cataluña para América Latina, que identifica a Colombia como un país clave para consolidar alianzas en ámbitos prioritarios como la sostenibilidad y la biodiversidad. En este contexto, el CREAF trabaja en coordinación con el Departamento de Asuntos Exteriores para contribuir a esta estrategia desde el prisma de la ciencia orientada a políticas públicas ambientales, reforzando el papel de la investigación catalana en la escena internacional.
Una inmersión en el páramo: biodiversidad, agua y retos compartidos
Una inmersión en el páramo: biodiversidad, agua y retos compartidos
La visita ha incluido una salida de campo de dos días en el Parque Natural de Chingaza, uno de los ecosistemas de páramo más emblemáticos de Colombia. Este entorno de alta montaña tropical, clave para la regulación hídrica, ha permitido al equipo del CREAF observar de primera mano una biodiversidad singular, con especies como orquídeas adaptadas a condiciones extremas, colibríes especializados o grandes mamíferos como el oso andino.
Más allá del valor ecológico, el páramo ha servido como espacio de reflexión sobre retos compartidos entre contextos aparentemente muy distintos. La gestión del agua, en un ecosistema que actúa como una auténtica esponja natural, los efectos de la sequía, la necesidad de mejorar el seguimiento de la biodiversidad o la gestión de especies exóticas, son cuestiones que conectan directamente con los desafíos de los ecosistemas mediterráneos.
La visita ha puesto también de relieve la importancia de la conectividad ecológica y de la gobernanza del territorio, especialmente en zonas donde la conservación convive con presiones sociales y económicas. En este sentido, el páramo de Chingaza se ha convertido en un ejemplo vivo de cómo la investigación científica, la gestión del territorio y las políticas públicas deben trabajar conjuntamente para garantizar la sostenibilidad de los ecosistemas.
En conjunto, la visita refuerza los vínculos entre el CREAF y el Institut Humboldt y abre nuevas oportunidades de colaboración internacional, poniendo en valor el papel de la investigación catalana en la construcción de alianzas globales para afrontar la crisis de la biodiversidad.
Datos, restauración y biodiverciudades
Datos, restauración y biodiverciudades
En el ámbito científico, la visita ha permitido conocer un modelo que integra investigación, datos e incidencia para orientar decisiones en contextos de gran complejidad ambiental y social.
Uno de los elementos centrales es el uso intensivo de datos para entender el estado de los ecosistemas. Colombia, con más del 50% del territorio cubierto por bosques, concentra una enorme riqueza biológica, pero también fuertes presiones, especialmente en las zonas andinas. Ante esto, el Instituto desarrolla herramientas para analizar la degradación, la integridad y la conectividad de los ecosistemas, que permiten priorizar acciones de conservación y restauración y dar soporte directo a la toma de decisiones públicas.
Este enfoque se complementa con la integración de grandes volúmenes de información procedentes de monitorización ecológica, colecciones científicas y ciencia ciudadana, que se traducen en modelos de distribución de especias y plataformas abiertas con millones de registros accesibles. En paralelo, en el ámbito de la restauración, el Humboldt impulsa una aproximación basada en resultados, centrada en evaluar el impacto real de las intervenciones en biodiversidad, carbono y bienestar social, más allá de indicadores puramente cuantitativos como el número de árboles plantados.
Este modelo se basa en una fuerte cultura de colaboración con universidades y comunidades locales y en la capacidad de abordar la incertidumbre para dar respuesta a las necesidades de la política pública en tiempo real. También destaca el impulso de líneas emergentes como la biodiversidad urbana, a través del concepto de biodiverciudades, que integra la naturaleza en la planificación urbana para mejorar la calidad de vida y la resiliencia al cambio climático.