30/10/2026

Biodiversa+ traza una hoja de ruta para incorporar nuevas tecnologías en el estudio de la biodiversidad

Técnico/a de comunicación

Núria Coma Leal

Graduada en Biología y másteres en Biodiversidad (UB) y Comunicación Científica (VIU). Con vocación por acercar la naturaleza y la ciencia a todos los públicos con rigor y claridad.

Los programas de seguimiento de especies y hábitats son la herramienta que nos permite evaluar cómo cambia la biodiversidad a lo largo del tiempo. La forma más tradicional de hacerlo es ir al campo y tomar datos, pero esto nos limita mucho a la hora de monitorizar ecosistemas a gran escala o especies que pasan desapercibidas. Las nuevas tecnologías como la bioacústica, las cámaras de fototrampeo, las técnicas de medida del ADN ambiental y genómica, las redes de sensores, los drones y la teledetección son alternativas eficientes y complementarias para realizar seguimientos de la biodiversidad, porque permiten obtener grandes cantidades de datos y de forma muy precisa, sobre todo en lugares donde es difícil llegar.

Estas tecnologías ya se utilizan en Europa desde hace años, pero su despliegue es muy desigual en función del país, el grupo de especies y el tipo de ambiente que se desea monitorizar. Por ejemplo, los mamíferos y los pájaros son los grupos en los que más se utilizan estas tecnologías, mientras que el medio marino y el de agua dulce son los ambientes en los que hay un menor despliegue. En cuanto al tipo de tecnología, las cámaras de fototrampeo son las más extendidas, mientras que las redes de sensores todavía no están suficientemente incorporadas en los seguimientos en toda Europa.

Estas conclusiones salen de la nueva hoja de ruta sobre nuevas tecnologías para la monitorización de la biodiversidad a escala europea, impulsada por Biodiversa+ en el marco de la Estrategia de Biodiversidad de la UE para 2030 y en la que también participa el CREAF. Este informe, que es una actualización de lo publicado en 2024, explica el despliegue que han tenido las seis grandes tecnologías entre los diferentes socios que forman parte del partenariado de Biodiversa+, repartidos en 19 países y 4 regiones subnacionales. 

El informe incluye los resultados de las encuestas realizadas a todos los socios en la consulta participativa que se realizó durante la Science Fair de Biodiversa+ que tuvo lugar Barcelona en 2025 sobre el grado de despliegue de estas tecnologías en sus monitoreos. El documento recoge el uso de estas tecnologías en función de los grupos de especies que se monitorizan y los indicadores de biodiversidad que se extraen, y también hace una diagnosis de las principales dificultades que limitan su aplicación.

Càmera de parament fotogràfic

Revisión del contenido de una cámara de fototrampeo para el estudio de fauna. Autor: Galdric Mossoll

Dificultades a la hora de implementar las nuevas tecnologías

Si estas herramientas son tan prometedoras, ¿por qué no están lo suficientemente extendidas? El informe señala cuatro principales obstáculos, y lo más mencionado por los socios es el volumen de datos . Estas tecnologías generan enormes volúmenes de información a guardar y procesar. Pensemos, por ejemplo, que las cámaras de fototrampeo pueden tomar miles de fotografías que después deben identificarse, guardarse e integrarse en bases de datos locales o regionales más amplias.

Un segundo obstáculo radica en la escasa disponibilidad de algunos tipos de datos . Esto ocurre, por ejemplo, cuando se quiere identificar una especie a partir del ADN ambiental de una muestra de agua o de suelo. Si la base de datos todavía no contiene secuencias de ADN de referencia para ese grupo de especies, no será posible identificarla de forma fiable.

El tercer obstáculo para su despliegue son los costes iniciales para implementar las tecnologías . Las redes de sensores, por ejemplo, se componen de muchos aparatos repartidos por el territorio, por lo que el gasto crece en cada punto de medida. Sin embargo, estas tecnologías pueden comportar menores gastos operativos y de mantenimiento a largo plazo, al tiempo que amplían la capacidad de recoger datos de biodiversidad en el espacio y el tiempo.

Por último, las dificultades técnicas y la falta de formación son también obstáculos que pueden frenar la implantación de estas tecnologías. En el caso de la bioacústica, por ejemplo, el análisis y la interpretación de los datos sonoros siguen siendo un reto que se intenta afrontar con el uso de la Inteligencia Artificial, lo que pone de manifiesto la necesidad de reforzar la formación y capacitación del personal que los utiliza.

Xarxa de sensors al bosc

Red de sensores para monitorizar los bosques en el proyecto ECO-FUN del CREAF. Autor: Galdric Mossoll

¿Cómo pueden contribuir las tecnologías en la conservación de la biodiversidad?

Incorporar estas tecnologías puede ampliar la capacidad de detectar cambios en la biodiversidad y mejorar la cobertura espacial y temporal de los seguimientos. Por ejemplo, las grabaciones acústicas ayudan a detectar fauna a partir de sus sonidos; las cámaras permiten registrar la presencia y actividad de los animales; el ADN ambiental permite detectar todo tipo de especies a partir de muestras de su entorno y la teledetección permite estudiar cambios a escala de ecosistemas.

Gloria Casabella

"Las tecnologías ya están y muchos países las están utilizando con buenos resultados, pero ahora debemos dar un paso más: facilitar que las experiencias que funcionan en un territorio se puedan compartir y adaptar en otros lugares. Si conseguimos coordinarnos y generar datos comparables, podremos detectar mejor los cambios en la biodiversidad y responder con mayor rapidez"

Gloria Casabella-Herrero , técnica del Observatorio del Patrimonio Natural y la Biodiversidad y coautora del informe

Por todo ello, es importante incorporar estas tecnologías dentro de los programas de seguimiento y, por tanto, reducir los obstáculos que frenan su despliegue en Europa. Una de las estrategias clave de Biodiversa+ es buscar soluciones a partir de diferentes proyectos piloto repartidos por todo el territorio. Estos pilotos ponen a prueba las tecnologías en casos reales de seguimiento de especies y hábitats de forma coordinada entre países, y también permiten realizar recomendaciones para implementarlos. Un ejemplo es la prueba piloto ABMS (Automated Biodiversity Monitoring Stations ), desarrollada entre 2024 y 2025 y en la que el Observatorio del Patrimonio Natural y la Biodiversidad ha participado en colaboración con el Instituto Catalán de Ornitología y el Museo de Ciencias Naturales de Granollers. Este piloto incorporaba estaciones automatizadas que combinaban sensores de imagen e Inteligencia Artificial para detectar insectos nocturnos, y bioacústica para monitorizar pájaros y murciélagos.

A partir de la consulta que se realizó en Science Fair de Barcelona, la nueva hoja de ruta también tiene recomendaciones generales para favorecer la colaboración entre países a la hora de incorporar estas tecnologías dentro de los programas de seguimiento que ya tienen en funcionamiento. Esta coordinación transnacional es clave para mantener la monitorización a lo largo del tiempo y obtener datos sobre especies, hábitats y ecosistemas que sean realmente comparables entre todos los países y regiones. Armonizar los seguimientos y obtener datos comparables es importante para elaborar indicadores más robustos sobre el estado de la biodiversidad en Europa y proporcionar una base científica más sólida a la hora de orientar las políticas ambientales y las decisiones sobre la gestión de nuestro patrimonio natural.

Biodiversa+ es un partenariado europeo que coordina y financia la investigación en biodiversidad con el objetivo de informar y reforzar las políticas públicas en este ámbito. Este informe forma parte del paquete de trabajo dedicado a promover y apoyar la monitorización transnacional de la biodiversidad y tiene como objetivo extender el uso de estas tecnologías en Europa.

Cataluña, a través del Observatorio del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, lidera la subtarea de Biodiversa+ dedicada al uso de nuevas tecnologías para la monitorización de la biodiversidad, gracias a su experiencia en el uso de estas tecnologías en proyectos de seguimiento a nivel regional. Los autores del informe son Gloria Casabella-Herrero , técnica del Observatorio; Maguiña Ramilo-Henry, técnica del CTFC; Gerard Bota , coordinador en el CTFC de la oficina técnica del Observatorio y Lluís Brotons , coordinador científico del Observatorio e investigador del CREAF.