06/11/2026 Noticia

La ciencia del CREAF sobre árboles urbanos se hace oir en el Smart City Expo 2026

Comunicación y Relaciones Internacionales

Adriana Clivillé Morató

Periodista convencida del valor la comunicación para construir mejores organizaciones. Adentrándome en las relaciones internacionales. 

El debate sobre ciudades resilientes en el clima integrado en el Smart City Expo 2026 ha contado con la voz de la ciencia, en su edición de esta semana celebrada en Barcelona. El CREAF ha contribuido a reflexionar sobre naturaleza urbana desde la investigación, con sendas intervenciones de Joan Pino Vilalta, director del centro, y la investigadora Mariona Ferrandiz Rovira. Joan Pino ha tomado la palabra en la sesión 'Cooling, Greening and Financing Mediterranean Cities for Climate Adaptation' convocada por MedWaves, mientras que Mariona Ferrandiz ha presentado en el pabellón de Corea del Sur el proyecto ARSEC de arbolado urbano y algunas de sus intervenciones.

La fragilidad y relevancia de la infraestructura verde urbana ha sido el paraguas de la intervención de Joan Pino, quien ha recordado la constante convivencia entre naturaleza y personas. El director del CREAF también ha insistido en la fragmentación del verde urbano, que crece acotado en parterres, medias entre avenidas, alcorques, huertos urbanos y algunos tejados verdes. Este contexto "limita que se desarrollen las raíces y la conexión entre ecosistemas", apunta Joan Pino, quien añade que "como entorno artificial necesita un diseño y una gestión ecológicos particulares, que permita acoger fauna autóctona, como pájaros y polinizadores, además de resistir plagas y sequías".

Joan Pino Vilalta

La infraestructura verde urbana necesita un disño y una gestión ecológicos particulares, que permita acojer especies como pájaros y polinizadores, además de resistir plagas y sequías.

Joan Pino

Por eso, recordó Joan Pino, es necesario prever el agua y los servicios ecosistémicos necesarios para mantener el verde urbano. A pesar de su reducido tamaño, esta naturaleza ayuda a rebajar el efecto de isla de calor y conecta a las personas con el medio ambiente. Ante el aumento de temperaturas, el director del CREAF apuntó la oportunidad de mirar hacia el norte de África y Oriente Próximo para compartir experiencias y buenas prácticas sobre cómo concebir ciudades resilientes.

La mesa redonda en la que ha intervenido Joan Pino forma parte de la misión Interreg Euro-MED Green Living Areas y han participado también Carolina López, investigadora de MedCities; Sergi Cot, concejal de Acción Climática del Ayuntamiento de Girona; Karim El Arnaouty, responsable del proyecto AViTeM, y Daniel Martínez Aller, coordinador de la Fundación Espigoladors.

Árboles y sequía, un mal tandem

Las cifras de los 252.908 árboles que tiene plantados la ciudad de Barcelona y los 7.500 que murieron durante la reciente sequía fueron el punto de partida de la investigadora Mariona Ferrandiz Rovira para explicar el seguimiento que el CREAF realiza en la ciudad. Ferrandiz citó también Sant Cugat del Vallès y Granollers como municipios que han registrado pérdidas importantes. Su ponencia 'From Urban Ecology en AI-Enabled Regenerative Cities: Insights from Barcelona' planteó que las causas de mortalidad del arbolado urbano y cómo prevenirla se conocen poco, porque la naturaleza urbana se ha estudiado relativamente poco hasta ahora.
 

Alcalde Collboni_MFerrandiz_Smart City Expo 2026
Mariona Ferrandiz_Smart City Expo 2026
01 Joan Pino_Smart City Expo 2026
02 Joan Pino_Smart City Expo 2026

Para contestar a estas preguntas y aportar alternativas, se han impulsado dos iniciativas científicas de seguimiento del arbolado de la ciudad, en las que intervienen el CREAF, la Universitat Autònoma de Barcelona, ​​Barcelona Regional y Parques y Jardines del consistorio municipal. La primera, financiada por Almo Nature y Fondazione Capellino, evalúa la adaptabilidad real de dos especies relativamente nuevas en la ciudad, Zelkova serrata y Pistacia chinensis, plantadas en marzo de 2026. La segunda, financiada por el Ayuntamiento de Barcelona y la Fundación 'la Caixa', permite analizar cómo viven las tres especies más en la ciudad plantadas hace décadas.

Desde el CREAF se han instalado dendrómetros que miden los cambios del diámetro del tronco, además de sensores de temperatura y humedad del suelo y del aire, para saber cómo crecen los árboles y si necesitan más agua. El siguiente paso es conectar los datos al llamado 'Internet de las Plantas' para poder gestionar el arbolado urbano de forma similar a como ya se hace en la agricultura. "Este salto tecnológico implicará un cambio profundo en el oficio de jardinería aplicado en la ciudad", apunta Mariona Ferrandiz.