Para hacer posible esta gestión, el proyecto está poniendo a prueba un sistema de cercado virtual que permite controlar el ganado a distancia y dirigirlo a sitios estratégicos. El sistema consiste en colocar unos collares con sensores GPS que están conectados a una aplicación para móviles o tabletas a través de la red de telefonía móvil y los satélites.
Desde la app, se pueden dibujar con precisión los perímetros virtuales. Así, cuando los animales se acercan al límite establecido, reciben primero una señal acústica. Si no retroceden, se activa una leve descarga similar a la de un hilo eléctrico. Si, sin embargo, alguna vaca sale del perímetro definido, el sistema lo notifica y el pastor sabe en todo momento dónde tiene la vaca porque la localización del animal se envía muy a menudo a la aplicación.
"A diferencia del sistema tradicional, con el pasto virtual no hay que preocuparse del mantenimiento de las alambradas eléctricas, ya que a menudo se rompen y no se pueden colocar tan fácilmente en según qué terrenos. Además, es un sistema mucho más flexible que permite gestionar un paisaje entero y no sólo parcelas concretas", explica la propietaria de la finca de Requesens, Conxita Esteba .