Este nuevo modelo puede ayudar a integrar mejor toda esta información y hacerla más útil para la toma de decisiones.
La pérdida de biodiversidad es un reto mayúsculo que implica seguir el estado de las poblaciones de muchas especies, extinciones, estado de conservación de los hábitats, distribución en el espacio de los individuos, etc. Esto son millones de datos que, para ser útiles para que los gobiernos actúen, deben ser sólidos y coherentes. Un nuevo estudio liderado por el proyecto EuropaBON y publicado en la revista Nature Reviews Biodiversity propone una solución a este reto. Concretamente propone realizar un plan integral que construya una red moderna e integrada de observación de la biodiversidad en Europa. Este trabajo, fruto de la colaboración de 15 organizaciones de investigación, aspira a convertirse en el modelo global para el seguimiento de la naturaleza en el siglo XXI.
A pesar de que en Europa existen numerosos programas que hacen seguimiento de la biodiversidad y de los ecosistemas, los datos que generan a menudo no están bien conectados entre sí. En algunos casos no son compatibles entre países y en otros existen lagunas importantes de información. Esta fragmentación complica poder actuar con rapidez frente a la crisis climática y ambiental.
Indicadores, transparencia e innovación
El estudio propone conectar los sistemas de monitorización de biodiversidad que actualmente funcionan de forma dispersa, creando una red coordinada a nivel europeo. Esta transformación se basa en tres elementos principales:
Para CREAF, esta publicación es un paso clave. Según Lluís Brotons, el trabajo establece "un marco compartido que permite trabajar juntos en los seguimientos de biodiversidad". Gracias a ello, los datos recogidos en Cataluña podrán integrarse en redes europeas e internacionales. Así, el CREAF contribuye activamente a la Estrategia de la UE para la Biodiversidad 2030 y al nuevo Reglamento de Restauración de la Naturaleza.