Aunque mejoró, el estudio también constata que sólo un 27% del total de los bosques de pino negro se encuentran en un buen estado de conservación. Para hacer frente a la situación, una de las acciones que lleva a cabo el proyecto LIFE Uncinata* para mejorar su estado de conservación y hacerlos más resilientes es favorecer su madurez, es decir, 'envejecerlos'; "porque un bosque maduro puede soportar mejor sequías o incendios , entre otras perturbaciones", añade Vayreda. Para acelerar la madurez, se proponen medidas “que imiten los procesos naturales como proteger los árboles viejos, aumentar la madera muerta de grandes dimensiones y crear pequeñas aberturas en el bosque que permitan la entrada de luz para favorecer a otras especies arbóreas y arbustivas”, como comenta Pol Guardis Bedmar, investigador del CTFC.
El informe también refleja que, en algunos rodales, el tiempo y la carencia de perturbaciones (naturales o antrópicas), ha favorecido que ciertos elementos propios de bosques maduros, evolucionen de forma natural. " Hemos comprobado que permitir la libre evolución del bosque en determinadas zonas también es el más efectivo para mejorar su conservación y madurez ", destaca Víctor Sazatornil, investigador del CTFC y coordinador del proyecto. Por ejemplo, los bosques de pino negro más maduros y mejor conservados precisamente se concentran en zonas protegidas del Pirineo, especialmente en el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, pero también el Parque Natural del Alt Pirineu, el Cadí-Moixeró y otros espacios incluidos en la Red Natura 2000, donde hay menos presión humana y más.