27/02/2026 Noticia

El pino negro arraiga con fuerza en los Pirineos, pero el cambio climático amenaza su futuro

Responsable de prensa

Ángela Justamante

Graduada en Biología y comunicadora científica, actualmente responsable de prensa del CREAF, también cuenta con experiencia en proyectos europeos y de divulgación científica.

El hábitat de los bosques de pino negro (Pinus uncinata) está protegido por la Unión Europea a través de la Directiva Hábitats y los que crecen en suelos calcáreos se consideran prioritarios por su rareza en Europa. En este contexto, el proyecto LIFE Uncinata *, coordinado por el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) y en el que el CREAF participa, ha publicado el informe más exhaustivo hecho hasta ahora sobre el estado de estos bosques en los Pirineos –incluyendo Cataluña, Aragón y Navarra- y constata que su superficie ha aumentado en las últimas. A pesar de esta tendencia favorable, el análisis también alerta de que el cambio climático podría dar la vuelta a la situación.
En concreto, la comparación de fotografías aéreas de 1956 con imágenes actuales muestra un significativo incremento del recubrimiento forestal, que ha pasado de un 18% a un 45% en algunas zonas. Según los datos, esta expansión ha sido especialmente intensa en las zonas más bajas de la cordillera, donde el bosque ha colonizado antiguos prados de alta montaña que se abandonaron décadas atrás.

Jordi Vayreda

A pesar de este aumento de superficie, sólo el 9% del total de los bosques tienen cierto grado de madurez y la mayor parte son todavía jóvenes, densos ya menudo, estructuralmente muy homogéneos y, por tanto, más vulnerables a los efectos del cambio climático.

Jordi Vayreda

El equipo también ha analizado el futuro de estos bosques bajo distintos escenarios de cambio climático. Los modelos de distribución de los bosques de pino negro en el futuro muestran datos preocupantes, ya que podrían sufrir una fuerte regresión por la falta de condiciones climáticas adecuadas. De hecho, las proyecciones apuntan a que ya en el año 2040 las zonas consideradas más idóneas por esta especie podrían reducirse más de un 70% y para 2100 casi el 100% bajo el escenario más severo, especialmente debido al aumento de la temperatura y el incremento de la duración, frecuencia e intensidad de las mismas. Esto podría provocar que los bosques se desplacen hacia cotas más altas “pero reducido drásticamente su presencia en cotas bajas e incluso podría casi desaparecer a finales de siglo”. Aunque con una gestión forestal orientada a la adaptación y resiliencia a las nuevas condiciones, se podría atenuar esta tendencia.

Envejecer los bosques y la libre evolución para mejorar su conservación

Aunque mejoró, el estudio también constata que sólo un 27% del total de los bosques de pino negro se encuentran en un buen estado de conservación. Para hacer frente a la situación, una de las acciones que lleva a cabo el proyecto LIFE Uncinata* para mejorar su estado de conservación y hacerlos más resilientes es favorecer su madurez, es decir, 'envejecerlos'; "porque un bosque maduro puede soportar mejor sequías o incendios , entre otras perturbaciones", añade Vayreda. Para acelerar la madurez, se proponen medidas “que imiten los procesos naturales como proteger los árboles viejos, aumentar la madera muerta de grandes dimensiones y crear pequeñas aberturas en el bosque que permitan la entrada de luz para favorecer a otras especies arbóreas y arbustivas”, como comenta Pol Guardis Bedmar, investigador del CTFC.
El informe también refleja que, en algunos rodales, el tiempo y la carencia de perturbaciones (naturales o antrópicas), ha favorecido que ciertos elementos propios de bosques maduros, evolucionen de forma natural. " Hemos comprobado que permitir la libre evolución del bosque en determinadas zonas también es el más efectivo para mejorar su conservación y madurez ", destaca Víctor Sazatornil, investigador del CTFC y coordinador del proyecto. Por ejemplo, los bosques de pino negro más maduros y mejor conservados precisamente se concentran en zonas protegidas del Pirineo, especialmente en el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, pero también el Parque Natural del Alt Pirineu, el Cadí-Moixeró y otros espacios incluidos en la Red Natura 2000, donde hay menos presión humana y más.

Fallen tree in forest, a hiking trail on the right.

Madera muerta grande en un bosque de pino negro en el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici. Imagen: Galdric Mossoll

Otras propuestas del proyecto también compatibilizan el aprovechamiento del bosque, como por ejemplo producción de madera, con su conservación. Algunos ejemplos son "aplicar aclareos selectivos, marcajes de árboles individuales pie a pie para decidir cuáles conservar y extraer para irregularizar la estructura del bosque. También fomentar elementos clave para la biodiversidad en bosques productivos, como pueden ser especies acompañantes o la presencia de dendromicrohábitats, como por ejemplo, cavidades que proporcionan Polo Guardis Bedmar.

Orientar la toma de decisiones

Para realizar esta radiografía, el equipo investigador ha combinado diversas fuentes de datos, incluyendo la comparación de fotografías aéreas históricas, datos de los inventarios forestales, cartografía forestal obtenida con tecnología LiDAR y modelos climáticos. "Hemos evaluado tanto los cambios en la superficie forestal como el estado de conservación y el grado de madurez de los bosques, identificando las zonas mejor conservadas y determinado su vulnerabilidad frente al cambio climático", explica Jordi Vayreda.
El proyecto LIFE Uncinata* lo coordina el CTFC y participan el CREAF, el Centro de la Propiedad Forestal (CPF), la Fundación Cataluña La Pedrera, y Orekan, del Gobierno de Navarra. El objetivo del proyecto, que finalizará en 2027, es mejorar la conservación de los bosques de pino negro del Pirineo y garantizar su supervivencia ante los retos del cambio climático. “ Esta diagnosis, por tanto, aporta herramientas clave para orientar la gestión forestal y la toma de decisiones , tanto en el marco del proyecto como para orientar las políticas de conservación por parte de la administración”, finaliza Víctor Sazatornil.