Más allá de la actuación en Los Pedroches, el proyecto MONALISA desarrolla otros cinco casos de estudio en distintos territorios mediterráneos especialmente vulnerables a la desertificación, incluidas regiones de Turquía, Palestina, Creta e Italia.
En cada zona, el proyecto evalúa distintas soluciones basadas en la naturaleza adaptadas a las características locales. Entre ellas destacan las prácticas de agricultura de conservación, como las cubiertas vegetales, que ayudan a retener mejor la humedad; o la rotación de cultivos. También se estudia el uso de fertilizantes orgánicos elaborados a partir de compost o estiércol para reducir la contaminación y favorecer la fertilidad del suelo; y la gestión ganadera enfocada a reducir el sobrepastoreo.
En el caso de Córdoba, el equipo también trabaja en mejorar la gestión del ganado y de los olivares. Para ello, se han colocado collares GPS en ganado vacuno que permiten monitorizar sus movimientos e identificar las zonas de pastoreo más frecuentes.