24/03/2026 Noticia

El CREAF participa en el informe Evaluación de los efectos de las sequías extremas sobre la biodiversidad de Cataluña del Observatorio del Patrimonio Natural y la Biodiversidad

El Observatorio del Patrimonio Natural y la Biodiversidad presenta una evaluación de los efectos de las sequías extremas sobre la biodiversidad de Cataluña. El documento, elaborado con la participación de una treintena de personas expertas de doce instituciones, entre ellas el CREAF, recoge la mayor parte del conocimiento científico y experto disponible sobre este ámbito de investigación y da contexto a los tres años de sequía extrema que ha vivido Cataluña entre el verano de 2021 y la primavera de 2024.

La evaluación concluye que las sequías extremas pueden alterar el paisaje a gran escala en bosques y matorrales, eliminar las especies más vulnerables y favorecer a las más resistentes, pueden provocar extinciones locales de animales y plantas en ecosistemas acuáticos y pueden afectar especialmente a los bosques de ribera, que ya son escasos y vulnerables en Cataluña. El informe señala también que algunos de estos cambios pueden tener consecuencias duraderas e irreversibles en el paisaje y la biodiversidad del país.

Al final del documento, se propone una serie de acciones de gestión y seguimiento de la naturaleza que podrían ayudar a comprender mejor la respuesta de la naturaleza ante futuras sequías ya amortiguar sus impactos . Entre otras acciones, se propone impulsar bosques más diversos e interconectados, garantizar los caudales mínimos ecológicos de los cursos fluviales, favorecer las dimensiones y conexión de los refugios de biodiversidad acuáticos durante las épocas secas, y promover la restauración de los bosques de ribera y el seguimiento a largo plazo de su biodiversidad.

Síntesis visual de los efectos de las sequías extremas sobre la biodiversidad, diseño: Jose Luís Ordoñez

Esta evaluación no sólo pretende aportar datos, sino también ayudar a interpretar qué significan estas transformaciones en nuestro territorio y cómo orientar mejor las decisiones colectivas en estos ámbitos.

En el informe han participado como autores del CREAF Jofre Carnicer, Mireia Banqué, Guille Peguero y Josep Maria Espelta, pero también ha contado con la revisión de Paco Lloret. La coordinación, edición, maquetación ha estado también liderada por el CREAF por parte de Lluís Brotons, Dani Villero y Alba Gimbert como equipo coordinador, José Luís Ordóñez y Sergi Herrando como editores y Nora Soler como diseñadora.

Smiling woman with long brown hair, wearing orange patterned shirt.

Esta primera evaluación ha sido sobre todo un proceso de aprendizaje colectivo. Destaco la gran predisposición e implicación de todas las personas expertas que han participado y han hecho posible construir una narrativa compartida a partir de datos muy diversos. Creo que nos llevamos muchos aprendizajes que nos permitirán seguir mejorando y ofrecer en futuras evaluaciones respuestas cada vez más afinadas y útiles.

Alba Gimbert, coordinadora del Prismático y miembro del equipo coordinador de la evaluación.

Los bosques están cambiando con las sequías

La respuesta de los bosques de Cataluña a la carencia de agua intensa y continuada muestra un gradiente entre la fragilidad y la capacidad de adaptación. Según el informe, en el escenario climático actual, la recuperación del bosque después de una sequía no siempre es completa: los episodios de sequía son cada vez más frecuentes y esto no permite que los bosques y matorrales se rehagan antes de la siguiente sequía y, por tanto, no vuelven fácilmente al estado inicial. Cuando las sequías se alargan, las especies más sensibles sufren mortalidades más altas y dejan paso a las que mejor soportan el estrés hídrico, provocando cambios a menudo drásticos en el paisaje. La pérdida de vegetación por la sequía afecta de rebote a toda la red trófica (el conjunto de relaciones que se establece entre todos los organismos en función de quién se come a quién): los insectos, los frugívoros y los herbívoros son los primeros en sufrir sus consecuencias, ya partir de ahí, el efecto llega a sus depredadores.

Sin embargo, los expertos apuntan que la mortalidad de árboles genera madera muerta y deja más espacios abiertos en el bosque, lo que genera menos competencia por la luz y el agua, y que hace que los árboles supervivientes puedan mejorar su situación. Además, la madera muerta y la creación de espacios abiertos puede favorecer la madurez del bosque . La madera muerta en descomposición ayuda a retener la humedad del suelo, lo que suele favorecer tanto la resistencia a futuras sequías como la diversidad de plantas y otros organismos del sotobosque. Esta madera podría aumentar de forma inicial y puntual el riesgo de incendio, pero en pocos años, este riesgo baja claramente y la madera muerta resulta un elemento clave en el reciclaje de nutrientes y la oferta de sitios de nidificación para muchas especies de fauna.

Hillside forest with trees, some brown and dead, others green and alive.

Bosque afectado por la sequía en el Montseny durante el año 2022. Imagen: Gerard Gaya

Los bosques más diversos son los más resilientes

Conociendo, pues, la respuesta de los bosques a las sequías, la evaluación recomienda promover bosques más diversos y conectados, que son los que presentan mayor resiliencia frente a la mayoría de perturbaciones. No cabe duda de que esto puede hacerse con una gestión forestal bien planificada. Pero, en cambio, no existe consenso cuando el objetivo de la gestión forestal es aumentar nuestras reservas hídricas. Algunos modelos apuntan a que retirar árboles de las cabeceras de los ríos para reducir el consumo de agua del bosque podría favorecer el agua disponible en ríos y pantanos de manera significativa, mientras que otros indican que esto sólo sería efectivo a corto plazo: a los pocos años, la vegetación ocupa con nuevas hojas el espacio abierto por las cortas y el consumo de agua del bosque vuelve. Esto implica que, para obtener más agua, se necesitarían actuaciones muy intensas, extensas y constantes, con el riesgo de perder otros servicios ecosistémicos que también realizan los árboles, como son el control de la erosión, la captura de CO₂ o el mantenimiento de la biodiversidad.

Refugios y caudales mínimos para recuperar la vida acuática

En los sistemas fluviales mediterráneos, la temporalidad lleva la batuta: muchos ríos alternan de forma natural una fase con agua y otra seca, y la fauna y la flora se han adaptado a convivir con esta alternancia. Sin embargo, la evaluación indica que cuando los períodos son muy secos o se alargan demasiado, este equilibrio se rompe, porque los ríos pueden fragmentarse en tramos demasiado aislados o incluso secarse del todo, lo que dificulta la recolonización de especias cuando vuelven las lluvias. Además, en estas situaciones, algunas especies no llegan a completar su ciclo vital y pueden producirse pérdidas o extinciones locales de especies. Los anfibios suelen recuperarse bien después de las sequías menos intensas, pero si se alargan o combinan con otros factores de estrés, se puede poner en riesgo la viabilidad de algunas especies en el territorio. Hay que tener en cuenta que más del 50% de los puntos de reproducción de anfibios en Cataluña estuvieron permanentemente secos entre 2021 y 2023, especialmente en la costa.

Los ambientes más sensibles a las sequías largas e intensas son los ríos pequeños que llevan agua todo el año y los lagos de alta montaña, sobre todo en las cabeceras, donde la fauna y la flora no están adaptadas a reducir tanto sus tiempos reproductivos. Para mejorar la resiliencia de estos ecosistemas, la evaluación recomienda identificar y preservar refugios , como las balsas aisladas con alto valor biológico. También subraya la importancia de garantizar la conectividad de estos refugios y mantener los caudales mínimos de los ríos que permitan a las especies superar los períodos secos y recuperarse más rápidamente cuando devuelve el agua.

Los bosques de ribera sufren los efectos terrestres y acuáticos de las sequías

Los bosques de ribera juegan un papel clave en la transición entre las masas de agua y el ecosistema terrestre. Aportan sombra suficiente para regular la temperatura del agua de forma notoria, filtran sedimentos y contaminantes, conectan hábitats y alimentan las redes tróficas acuática y terrestre con el intercambio de hojas e invertebrados. La evaluación destaca que, cuando la sequía se alarga, se reduce el agua disponible para la fauna y para la vegetación de ribera, baja la cobertura y la diversidad de las plantas (sobre todo en cabeceras), y entra menos sombra, menos hojas y menos invertebrados en el río, de los que dependen a menudo peces y anfibios. Además, la falta de caudal provoca una concentración de la fauna y la flora acuáticas en menor volumen de agua, lo que favorece una mayor depredación, una mayor competencia y una mayor transmisión de enfermedades.

A pesar de este papel clave de los bosques de ribera, todavía hay mucho desconocimiento sobre cómo responden a estos contextos, por lo que la evaluación recomienda realizar seguimientos a largo plazo de los diferentes grupos biológicos que viven en estos espacios, tanto en entornos naturales como agrícolas. También pone el foco sobre la conveniencia de restaurar riberas y prevenir y controlar las especies invasoras.

Evaluación piloto

Después del Estado de la Naturaleza, ésta ha sido la primera evaluación piloto de carácter temático impulsada por el Observatorio del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, concebida como un punto de partida para poner a prueba una nueva metodología, valorar sus resultados y sentar las bases para futuras evaluaciones temáticas y globales, como el próximo Estado de la Naturaleza. El documento recoge las evidencias procedentes de programas de seguimiento, informes oficiales y estudios científicos, así como la experiencia y conocimiento de profesionales que estudian desde diferentes ámbitos la biodiversidad en Cataluña. El proceso se ha realizado con un llamamiento abierto a las personas expertas en investigación científica y en gestión, inspirado en metodologías internacionales como las que impulsa la Plataforma Intergubernamental en Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

El informe ha contado con la participación institucional del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, el Centro de Investigación y Educación Ambiental de Calafell (CREAC), el CREAF, el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC), la Generalidad de Cataluña (GENCAT), el Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRB) Agroalimentarias (IRTA), el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona (MCNB), la Sociedad Catalana de Herpetología (SCH), la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la Universidad de Girona (UdG) y la Universidad de Lleida (UdL).