Estos datos aportan información muy valiosa para entender el impacto de los incendios, ya que permiten conocer la estructura de los bosques perdidos, incluyendo el tipo de especies, su altura y cómo estaban distribuidas.
El incendio del macizo de las Gavarres en Catalunya ha afectado a cerca de 1.800 hectáreas, pero más allá de la superficie quemada, un nuevo análisis permite conocer con detalle qué tipo de vegetación ha resultado más perjudicada y cuál era su altura antes del fuego. En concreto, el análisis muestra que el 67,1% de la superficie quemada corresponde a encinares y alcornocales, los bosques más característicos de este espacio natural y también típicos del paisaje Mediterráneo. En cuanto a la altura, los encinares y alcornocales quemados tenían una altura media de 5,4 metros, aunque algunos ejemplares alcanzaban los 26,6 metros. Los pinares presentaban una mediana de 4,8 metros, con árboles que alcanzaban hasta los 29,1 metros y los matorrales 1,6 metros.
"Esta es una información esencial para planificar la restauración de los bosques, estudiar su regeneración y comprender mejor los efectos de los grandes incendios forestales en un contexto de cambio climático. Si se utiliza con antelación, también puede ser útil para los organismos de protección civil, los bomberos, etc.", continúa el investigador.
Listado de la vegetación afectada
En el mapa elaborado se considera bosque toda aquella superficie con más del 50% de cobertura vegetal formada por individuos de más de dos metros de altura. La distribución de las cubiertas afectadas es la siguiente:
El análisis lo ha liderado Xavier Pons, con la participación del investigador del CREAF Mario Padial y el investigador de la UAB Òscar González-Guerrero. Lo han hecho combinando imágenes del satélite Sentinel-2C, el Mapa de Usos y Cubiertas del Suelo elaborado por CREAF y la UAB, y datos lidar -una tecnología de teledetección basada en láser-. Una de las novedades del estudio es que se ha utilizado una metodología publicada recientemente, que funciona con datos lidar que proporcionan un mapa continuo de alta resolución (2 × 2 metros) que permite conocer la altura mediana, la máxima y la distribución de la masa forestal afectada, “una información poco habitual en este tipo de trabajos”, finaliza Pons.