De acuerdo con los datos, la región Mediterránea se sitúa entre las zonas más vulnerables y cerca del 90% de los bosques mediterráneos podrían verse afectados con mayores incendios y plagas bajo escenarios de calentamiento elevado. El motivo son la combinación de las sequías, el calor y bosques jóvenes y homogéneos, donde la actividad agrícola y pastoral se ha abandonado y "ya no existe un paisaje en mosaico que dificulte la propagación de los incendios", añade Espelta. El estudio alerta de que las perturbaciones deberían ser una prioridad en las políticas y la gestión forestal. Dado que los incendios son inevitables y los regímenes de fuego están cambiando, "las herramientas de apoyo a la toma de decisiones para la restauración postincendio se vuelven fundamentales para garantizar bosques más resilientes a largo plazo", comenta Irina Cristal.
Además, el aumento de temperatura debilita los árboles mediterráneos y algunas plagas como la de los escarabajos barrenadores de la corteza que afectan especialmente a las coníferas, tales como la especie Ips typographus , atacan con más fuerza y pueden causar episodios de mortalidad masiva, “aunque es una especie autóctona. el árbol, hasta el punto de que puede morir”, alerta Espelta.
Otras regiones muy vulnerables que identifica el estudio son el oeste de Francia, las islas Británicas y los Cárpatos, "aunque en general ninguna región se salva y toda Europa experimentará el aumento de estos fenómenos".