La red de sensores contribuye, además, a crear un sistema de monitorización y alerta temprana que ayuda a detectar situaciones de riesgo y evaluar la vulnerabilidad de los bosques en tiempo real. Por ejemplo, una de las aplicaciones de este sistema en Cataluña es el desarrollo de indicadores mejorados de riesgo de incendio forestal, con resolución diaria, en colaboración con el Servicio de Análisis de Peligro de Incendios Forestales de la Generalitat de Catalunya, que informa cada día del riesgo de incendio en Cataluña.
Además, estos sensores se utilizan para “testear nuevas hipótesis, en la frontera del conocimiento, de cómo los bosques responden a los nuevos fenómenos extremos del cambio climático, como sequías estivales combinadas con oleadas de calor extremas que no tienen precedentes en el registro meteorológico de las últimas décadas", explica el investigador.