25/06/2026 Noticia

Un mapa global inédito revela la química de ríos, lagos y humedales de todo el planeta

Responsable de prensa

Ángela Justamante

Graduada en Biología y comunicadora científica, actualmente responsable de prensa del CREAF, también cuenta con experiencia en proyectos europeos y de divulgación científica.

Hay lagos donde viven truchas, otros donde predominan carpas, y humedales capaces de almacenar toneladas de carbono durante siglos. Dos de los factores más importantes que determinan qué organismo puede vivir en cada lugar y cuánto carbono almacena cada cuenca hidrográfica son el pH y la alcalinidad. Para tener esta información valiosa en un solo lugar, se ha publicado la primera cartografía global en la revista Scientific Data, que proporciona los valores de estos dos parámetros químicos de las aguas continentales a escala mundial. Este mapeo puede ayudar, entre otras cosas, a entender qué impacto tiene el cambio climático sobre los ecosistemas acuáticos, hacer estudios sobre la biodiversidad y evaluar la calidad del agua. 

Jordi_Catalan_Creaf

Hasta ahora existían miles de mediciones repartidas en multitud de sitios, pero la información estaba fragmentada y concentrada en regiones que históricamente han tenido más tradición de monitoreo ambiental, como Europa y Norteamérica. El problema es que muchas áreas de África, Asia y América del Sur estaban muy infrarrepresentadas.

Jordi Catalan, investigador del CREAF

En concreto, este mapa reúne información de 100.000 puntos de medida y estima el pH y la alcalinidad para más de un millón de cuencas hidrográficas. Para realizar la estimación en cada lugar, el equipo ha empleado técnicas de inteligencia artificial basadas en Random Forest. Los modelos han utilizado variables ambientales como la geología, la escorrentía, la temperatura, la altitud, la cobertura forestal y las características de drenaje de cada cuenca.

Prats d'Aiguadassi. Imatge: Galdric Mossoll

Valle de Molieres. Imagen: Galdric Mossoll

Más alcalinidad, más escudo químico

El pH indica si el agua es más ácida o básica -cuanto más bajo más ácido y cuanto más alto más básico-, mientras que la alcalinidad influye en su capacidad para resistir cambios en esa acidez, “actúa como una especie de ‘escudo químico’, cuanto más alta es, más se pueden amortiguar los cambios”, explica Catalan.

Meritxell Batalla, CREAF

Muchas especies acuáticas sólo pueden vivir dentro de determinados rangos de pH, y cualquier cambio brusco fuera de él puede comprometer la supervivencia, “así que tener una alcalinidad alta las protege más frente a esos cambios

Meritxell Batalla, investigadora del CREAF

Las aguas con más alcalinidad también tienen otro beneficio, el carbono se queda almacenado en formas químicas estables, como bicarbonatos y carbonatos. Por el contrario, cuando la alcalinidad es baja, una mayor proporción permanece como dióxido de carbono (CO₂) disuelto, que puede liberarse con más facilidad a la atmósfera.

Roureda inundada de Tordera. Imatge: Galdric Mossoll

Robledal inundado de Tordera. Imagen: Galdric Mossoll

Ecosistemas tropicales y boreales, los más vulnerables

Los resultados, por lo general, muestran que la mayor parte de las aguas continentales del planeta presentan valores relativamente altos de pH y alcalinidad. Sin embargo, identifican regiones con aguas más ácidas y una alcalinidad más baja, especialmente en zonas boreales y tropicales, lo que indica que estos ecosistemas son más sensibles a los procesos de acidificación.

"El cambio climático puede intensificar esta vulnerabilidad. Entre otras cosas, porque altera la química del agua y hace que se acidifique, ya que, al igual que ocurre en los océanos, el exceso de dióxido de carbono (CO₂) liberado a la atmósfera se disuelve en ríos, lagos y lagunas, formando ácido Catalán.

Por otra parte, si las sequías son más frecuentes, aumenta la evaporación y las sales se pueden concentrar. Los cambios de temperatura y de precipitaciones también modifican la meteorización de las rocas, "un proceso que libera minerales y bicarbonatos que influyen directamente en el pH y la alcalinidad del agua", añade Catalan.

La base de datos, llamada PHALK , está disponible en acceso abierto y constituye uno de los recursos más completos que existen para estudiar la química de las aguas continentales del planeta.

En el artículo también ha participado como coautor el investigador del CREAF Jordi Martínez Artero.

Artículo de referencia: Batalla, M., Martínez-Artero, J. & Catalan, J. Global basin-scale mapping de pH y alkalinity in inland waters. Sci Fecha 13, 686 (2026). https://doi.org/10.1038/s41597-026-07028-2